Cortó Edgardo Melhem oreja y rabo.

Como los buenos toreros, él era esperado desde temprano por casi un centenar de amigos antes de ingresar al ruedo.
Con estilo de experto rejoneador, avanzo por el estacionamiento entre la multitud y saludo a todos con una sonrisa de oreja a oreja, acompañado por Pedro de León Mojarro, Coordinador General de Delegaciones de la Sedesol Federal, brazo derecho de Rosario Robles, y por Miguel Cavazos Guerrero, titular de “Oportunidades”.
Entre empujones logro llegar a su nueva morada allá por la Loma, donde ya lo esperaban Luis Alonso Mejía, a quien sustituyó en el cargo y para quien solo tuvo palabras de agradecimiento cuando lo despidió.
Previo a su llegada, cerca de su oficina se escucharon toda clase de comentarios entre diputados, líderes agrarios y trabajadores de la dependencia, entre ellos uno que señalaba que a algunos empleados les deben un mes de sueldo y otro por parte de dos sujetos trajeados que simplemente bromeaban :” Debes saludarlo, porque eso de la piloteada te sienta bien”.
Pero además, alguien susurró también que la panista yucateca Genny Solís Martínez, sería ratificada como titular del INAPAM, quien por cierto estuvo presente en el acto de cambio de estafeta.
Ya instalado en su escritorio, el nuevo delegado federal de Sedesol en Tamaulipas, Edgardo Melhem Salinas, tuvo su primer encuentro con la prensa, en el que, muy directo, como es él, dejo en claro que no protagonizara una “cacería de brujas”, pero que tampoco se va a convertir en tapadera de nadie, esto cuando le preguntaron acerca de las investigaciones que hace la PGR por denuncias electorales del PRI en contra de Luis Alonso.
Se antoja que si bien Edgardo llega a poner orden en la casa, su preocupación en este momento es paliar la pobreza que afecta a un 35 por ciento de la población tamaulipeca principalmente en Reynosa, Matamoros y Altamira, mediante la cruzada contra el hambre.
Pero como datos como ese seguramente formaran parte del boletín oficial, mejor es distraer la atención con algunos antecedentes que poco se conocen de la vida y trayectoria política de este joven abogado ríobravense, entre ellos la afición que tuvo por el periodismo y que utilizó a su favor para identificarse perfectamente hasta la actualidad con los trabajadores del gremio en todo Tamaulipas.
Y eso es cierto, Edgardo fue articulista en algunos medios impresos en 1996, entre ellos El Diario de Victoria, donde abordó diversos temas y demostró que la política y el periodismo siempre van de la mano.
Para el nuevo delegado su transitar por la política no ha estado exento de los tragos amargos, si cito que en una ocasión fui testigo de un bochornoso incidente que se registro en el tercer piso de Palacio de Gobierno, cuando Laura Alicia Garza Galindo era la Secretaria General.
Resulta que Edgardo y yo platicábamos plácidamente sobre unas declaraciones que ofreció a los medios en las que aceptaba abiertamente sus aspiraciones de convertirse en el candidato del PRI a la alcaldía de Río Bravo –su sueño adorado- previo al destape en un proceso electoral local. Laura salió de la Secretaria Particular, nos vio, detuvo su paso y se acercó. Sin saludo de por medio le advirtió textualmente: “Bájale de “esos” porque tu no eres el bueno”.
Luego, la claridosa ex funcionaria se retiró y Edgardo solo sonrió algo nervioso y, yo, simplemente me quede frío.
Pero las vueltas que da la vida porque luego de eso él fue diputado federal y hoy se ubica en los cuernos de la luna, mientras que Laura se consume entre la triste oscuridad.
Hoy, como Delegado, a Edgardo se le abre una puerta muy amplia para demostrar que tiene madera y que el camino recorrido no le ha pasado de noche.
Es joven, goza de buena imagen en los medios y de seguro perfeccionó sus estrategias para sortear las embestidas del toro en esta nueva encomienda.
Y ya serán, los tamaulipecos, los que tendrán la última palabra.
Porque ellos serán, los que lo juzguen.

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