El viernes pasado leí una oración que publicó un periódico victorense, dedicada al chihuahuense, avecindado en esta capital tamaulipeca, Profr. Florencio Irineo Orpinel Olguín. Oración que le escribiera su viuda en el décimo aniversario de su triste y lamentable partida.
Llamó mi atención porque aparte de lo bien escrito, el sentimiento de gratitud y recuerdos bellos estuvieron presentes en la mente de quienes conocimos al profesor de educación física, instructor de la banda de guerra y docente de varios cursos de la licenciatura en educación primaria de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas.
Orpinel -como popularmente se le conoció- fue un estudiante de la Educación Física en la Escuela Normal de Chihuanhua, a donde viajó desde su natal Guachochi o lugar de garzas en lengua Rarámuri, enclavado en la sierra Tarahumara y al egresar de ahí, llegó a Tamaulipas para compartir sus conocimientos de la EF.
Irineo estudió la licenciatura en educación media en la especialidad de ciencias sociales en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas y más tarde la Maestría en la Universidad Pedagógica, Unidad 281 que dirige el Maestro Pedro Javier Vargas García.
De las sorpresas que llaman la atención es que en la que fuera su centro de trabajo, la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, no hubo un pensamiento para este profesor y es muy lamentable que los directivos de este prestigiado plantel, hagan caso omiso de detalles como este.
Al momento de escribir esta columna, vienen a mi mente la cátedra del también desaparecido, Blas Uvalle González, las imágenes de José Santos Valdés Salazar cuando desde antes de las 7 de la mañana ya estaba saludando de mano a los profesores que a esa hora teníamos clase.
Desaparecida ya hace muchos años, Martha Muñoz Gómez, hermana de Malena que por cierto hace un par de años de jubiló de la Benemérita. O de Don Lupito Puga, ése chofer de la “papayita” que lo mismo manejaba ese viejo Ford 1958 que el lujoso -en su tiempo- camión Dina azul y a cuántos no ayudó al omitir el cobro del pasaje.
Los recuerdos llegan a la imagen del Lic. Lino Ramos, docente de ciencias sociales y cuya fotografía figura en la Sala de Presidentes Municipales de Victoria. Grata para muchos fue la maestra Celestina Mercado y también buenos recuerdos de aquella pareja conformada por el Maestro Lucio García Zúñiga y de su esposa Doña Enriqueta “Queta” García.
No olvidamos desde luego a Don Cuco y a Don Juanito, veladores de la vieja escuela Normal desde que estaba en la Loma del Santuario y que cerraron sus ojos hace algunos ayeres.
Las puertas de la vida también se cerraron para la maestra Pilar Garza, esposa del que fuera director de la BENFT de 1980 a 1989 y actual cronista de Victoria, Antonio “Tony” Maldonado Guzmán.
¿Qué decir de la maestra Carmen Olivares Arriaga que recientemente falleció? como dato notable huelga decir que fue la primer ex alumna en alcanzar el grado de Doctora en Pedagogía, además autora de varios textos educativos, amén de alta funcionaria.
Tiempos van y tiempos vienen y la ley natural de la muerte es implacable con los maestros de la Benemérita Escuela Normal Federalizada y desde luego que los homenajes y reconocimientos a los maestros que se adelantaron a llegar al final de la vida, no es el fuerte de la actual administración.
Muchos maestros y maestras que laboraron por más de 20 años en la Benemérita Escuela Normal Federalizada incluso se han retirado de la institución, sobre todo por jubilación y los directivos no los consideran ya ni como invitados a ceremonias cívicas, menos a las sociales.
¿Ingratitud? Llámeles usted como desee, pero lo que es muy lamentable es esa falta de identidad de quienes han sido alumnos, ahora ex alumnos, o ex maestros que también formaron generaciones de cientos y hasta de miles de nuevos profesores y licenciados en educación primaria y educación especial.
Sirva este párrafo final para enviarles saludos a los ex maestros de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, Carolina Hernández Dueñas, Josefina Saeb, Pepe Reyes González Montañez, Rodolfo Martínez Contreras, Antonio Maldonado Guzmán, Hilda Ponce, Nila Sarno Berardi, Margarita García, Raquelito Castro Pizaña y me disculpo por las omisiones.
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