La lucha del agua

Cuando Américo Villarreal Guerra, gobernador del estado de Tamaulipas anunció la construcción del acueducto de la presa “Vicente Guerrero”, muchos de nosotros pensamos que podríamos tener la solución a un añejo problema; en esos años, la obra más importante del sexenio del ingeniero Villarreal se constituyó como la cristalización del sueño de muchos: agua para todos.
Antes, recordamos que había una racionalización del vital líquido que obligaba a muchos victorenses a levantarse en la madrugada para poder juntar un poco de agua, sea para consumo o para cubrir las necesidades más importantes y básicas. El agua era un grave problema: el río San Marcos tenía ya mucho tiempo que no llevaba agua, salvo en los tiempos de intensas lluvias.
De repente, veíamos los chorros del líquido que corría tímidamente, dejando escapar lo que no podía reunirse en los tanques de La Peñita, el eterno manantial que abasteció a nuestra hermosa ciudad por años y que, con el pasar del tiempo, dejó de ser único.
Vinieron antes del acueducto los pozos de la zona norte que fueron puestos en marcha en el sexenio del doctor Emilio Martínez Manautou, y finalmente, el acueducto nos garantizó agua a todos, hasta que vinieron los tiempos actuales en que la destrucción del medio ambiente nos ha llevado a tener sequías más intensas, y por consiguiente, falta de agua en el vaso tan importante como es la presa, otrora paraíso de cazadores de patos y pescadores, hoy convertida en un acumulamiento de líquido que no es suficiente para cubrir lo que necesitamos.
Las obras son grandes, los presupuestos también; como garantía podemos afirmar que lo que hizo la administración del ingeniero Américo fue adecuado, a grado tal que sigue funcionando, aunque hoy en día somos más los que necesitamos abastecernos, constituyendo una tarea difícil para la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, así como la Junta Estatal de Agua, encargados de garantizar el abasto.
Hoy, el diputado federal Enrique Cárdenas Del Avellano anuncia que un segundo acueducto es prácticamente una realidad, suponemos, por las gestiones de los legisladores ante el gobierno federal.
En ese sentido, el gobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú ha puesto especial atención en este asunto tan importante: garantizar el agua para todos.
Entendemos que son muchos los millones de pesos que hay que invertir en esta obra, pero no se puede negar la importancia que tiene en el desarrollo de nuestra ciudad y zonas aledañas.
Hoy, tenemos una necesidad de mil 400 litros por segundo que nos provean, y en épocas difíciles hemos tenido únicamente 900, lo que significa alrededor de un 30 por ciento menos, con el consecuente cierre de las válvulas en algunos sectores. El acueducto significará la garantía para todos los habitantes de la capital por algunos años, que no podemos afirmar que sean muchos dado el crecimiento inusitado que se tiene en materia de población.
Reitera el diputado Cárdenas Del Avellano que el problema no es privativo de la capital de Tamaulipas sino de la zona centro e inclusive en el norte del estado: hay falta de agua porque aunado a las necesidades crecientes, hay sequía provocada por el desequilibrio ambiental que por años hemos tenido a bien llevar a cabo.
El principal enemigo del hombre es le hombre, sin lugar a dudas.
Mientras las autoridades y los legisladores gestionan obras para que tengamos agua, es necesario hacer conciencia y cuidar el líquido: el no desperdiciar en cosas vanas será determinante para que no nos falte agua en el futuro y garanticemos para nuestros hijos este servicio vital.
Somos pues, los ciudadanos los que tenemos la palabra, porque de otra forma, no podemos decir que hemos hecho la tarea en forma positiva.
El agua es patrimonio de todos, pero también es una gran responsabilidad, que conste.
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