Definitivamente, el acontecimiento que ha llamado la atención en el país y que se refiere a la aprehensión de Elba Esther Gordillo Morales ha suscitado de todo tipo de comentarios, inclusive, algunos irresponsables, cínicos o ligeros, según como se le quiera ver.
Edmundo García Román, en entrevista a uno de los medios más trascendentes del estado dijo que es una llamada de atención, y que no se descarta la posibilidad que otros puedan ser enjuiciados por sus excesos, aunque se limitó a no mencionar nombres, incluyendo el suyo propio.
De todos es sabido la forma en que viven los dirigentes sindicales: se les conoce en oficinas burocráticas o en otros ámbitos, y cuando llegan al liderazgo cambian su viejo carrito por lujosas camionetas que, por cierto, circulan al margen de la ley: con vidrios polarizados que, según Oscar Hinojosa, delegado de tránsito en Victoria, están combatiendo, al quitar de 10 a 25 micas en vehículos que no hicieron caso al reglamento.
Paréntesis para recomendar al delegado el ahorro de combustible para buscar infractores: que se den la vuelta por las calles Morelos, Hidalgo y Juárez, entre Emiliano P. Nafarrete y Francisco I. Madero, y ahí encontrará más de 50 vehículos que tienen polarizado ilegal, escudados, algunos, en calcomanías oficiales, y otros en la impunidad que otorga el ser gente cercana a quienes deben hacer que la ley se cumpla.
García Román habla de los líderes y vienen a la memoria el tristemente célebre Salvador Barragán Camacho -“Chava”, para los cuates-, o Diego Navarro Rodríguez, ambos, pertenecientes al sector “obrero”. Otros más han caído en la desgracia de ser des etiquetados como amigos del poder y sufrido las consecuencias.
No es verosímil el que pasaran tantos años y nadie se hubiera dado cuenta que una “humilde maestra” que declara alrededor de un millón de pesos por ingresos anuales tenga la ropa que tiene, propiedades y lujos innecesarios, propios de quien nunca tuvo cabeza para ser congruente entre el ser y el actuar.
Lo de la Gordillo es un pequeño ejemplo de lo que debe hacerse en los sindicatos: poner orden, así de claro.
Se pide hoy en día que se actúe con humanismo al pensar que es una mujer de 68 años declarados, que tiene enfermedades y una serie de problemas para optar por la reclusión domiciliaria.
Eso debió pensar la señora cuando comenzó a disponer del dinero de miles –millones- de maestros que, a diario se parten el alma para sacar el cheque que les permita cubrir sus préstamos y necesidades básicas.
La ley, suponemos, debe aplicarse por igual a todos sin distingos, y si la persona que infringe está al margen de ella, pues que pague como pagan todos.
Los penales, hoy CEDES, están llenos de gente grande que quisiera irse a su casa a cumplir su condena. La maestra quiere pagar los delitos graves que cometió durmiendo en colchones de seda y utilizando las piezas de ropa producto del trabajo de los esperados y sacrificados profesores que, a pesar de ello, la defienden aún, en acciones quizá irresponsables, incongruentes, o sin mucha inteligencia de por medio: dicen que estarán con su lideresa hasta el final.
Hoy en día, México requiere que los recursos que tenemos sean mejor dirigidos, que no haya ya los excesos que todos los días vemos y callamos por temor a represalias.
Es el tiempo, dice García Román, de poner atención. Bueno sería que comenzara la CTM por dejar los lujos innecesarios, los gastos superfluos de sus dirigentes, y recordar aquella frase tan especial y sabia que reza que “El buen juez por su casa empieza”.
No creemos en lo que dice García Román por al forma en que se ha conducido, por su dudosa probidad. Sería también bueno que se evitar que los líderes hicieran suya la frase de Madero: “Sufragio Efectivo. No Reelección”, porque entonces cambiaría el país para bien de todos.
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