Encuentro de comunicación

Siempre es un gusto el poder asistir a un evento académico de comunicación, en donde nos reunimos con los expertos en cada una de las distintas ramas: Monterrey es la sede, y específicamente, la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
El XIV encuentro nacional del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación nos ha permitido escuchar a algunos comunicadores con trayectoria significativa hablar de temas diversos: compartir opiniones y demás, en aras de poder llevar el conocimiento a quienes están a nuestro cargo en las distintas escuelas y facultades del país donde se lleva a cabo el estudio de la carrera de ciencias de la comunicación.
Cierto es que cada vez nos volvemos más exigentes –o amargados, dicen unos- pero con el pasar del tiempo se desarrolla un espíritu crítico que a veces choca: vemos las cosas por mejorar y queremos externar nuestra opinión cuando en ocasiones no nos llaman a hacerlo.
El prudente silencio es, a veces, la mejor herramienta que puede haber en un comunicador, ya que las palabras constituyen el mayor de los alivios, pero también se convierten en una de las más peligrosas armas del ser humano: con ella podemos destruir y construir, elevar y enterrar algo o a alguien; podemos hacer con la reputación de una persona o institución lo que nos plazca sin el mínimo temor, ya que, de todos es sabido, en los medios existe una forma poco clara de entender la legalidad en la comunicación.
Gente interesante ha compartido sus conceptos. Se esperaba este día la conferencia de Valentina Alazraki, aquella mujer que durante lustros ha cubierto la fuente informativa del Vaticano, convirtiéndose en una experta del tema y nada más. Sus conceptos pueden motivar a alguien para ser en el futuro un periodista trascendente, o de la misma manera, para estar anclado en un sitio son más conocimiento que el del lugar en especial.
La comunicación, dicen algunos, se constituye como una de las disciplinas más antiguas, porque prácticamente aparece a partir del ser humano, a partir de la necesidad de establecer necesidades, transmitirlas y satisfacerlas, comunicar ese sentimiento y cualquier otro, de ahí su importancia. Los individuos la necesitamos, y mucho.
En el evento que se lleva a cabo en Monterrey hay un poco de todo: muestras de libros interesantes sobre comunicación y periodismo, así como talleres y mesas de trabajo con temas que abordan disciplinas como prensa escrita, comunicación organizacional, prensa en radio y televisión, así como en Internet, es decir, medios electrónicos. Un poco de cada cosa en el evento que tiene carácter nacional.
Seguramente, en el taller de elaboración de textos científicos podamos aprender un poco al respecto y mejorar nuestra forma de escribir, aunque pedimos al lector no ser tan optimista.
Académicos y estudiantes nos hemos dado cita en número significativo, lo que nos arroja la reflexión de que, este tipo de eventos hacen mucha falta para las universidades y la necesidad de que sus muchachos, sus estudiantes salgan mejor preparados, capaces de enfrentarse a la vida profesional con más de una herramienta.
CONEICC ofrece esta posibilidad y nos permite conocer lo que hay de novedades en cada disciplina; si lo aprovechamos o no, será cuestión de cada quien.
Poca gente de Tamaulipas por desgracia, pero insistimos en que poco a poco, creando una cultura de actualización y aprendizaje se pueden hacer muchas y muy grandes cosas.
Enhorabuena a CONEICC y a sus asistentes, por este logro.
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