Vacaciones; incrementan el sedentarismo y el consumo de comida chatarra

Cd, Victoria, Tamaulipas.-Ante la cercanía de las llamadas vacaciones de verano hace necesario que los padres de familia redoblen sus esfuerzos para motivar la activación física en sus hijos así como fomentar hábitos de alimentación saludable, expone el Presidente de la Asociación Civil; “Vive con Diabetes” Carlos Santamaria Ochoa..

Afirma que las vacaciones son un verdadero peligro para la sana alimentación, ya que la ingesta de comida chatarra esta a la orden del día, siendo el detonante principal para la obesidad y el sobrepeso que afecta ya a más del 50% de los niños en Tamaulipas.

Santamaria Ocha, expone que las vacaciones trae consigo la permanencia en casa de los niños y jovencitos, que llegan a caer en el sedentarismo y la falta de actividad lo que son factores de riesgo considerando que se asocia al consumo de comida chatarra y comida rápida.

“Como quien dice, los niños tienen el enemigo en casa, indefensos por su edad, de tomar decisiones positivas para su salud, por ello mismo si los padres no asumen con responsabilidad la parte que les corresponde, ellos podrían pasarse todo el día viendo televisión y comiendo chatarra y ello incide el el aumento de peso”.

Menciona que esta demostrado que en las vacacciones los menores se vuelven más sedentarios, al pasar más tiempo frente a la computadora o al televisor, actividades que traen repercusiones en su peso, siendo el llamado para que los padres de familia busquen en esta temporada actividades recreativas a los menores:

“Es importante que los padres de familia asuman la situación ya que los hijos necesitan actividades al aire libre, las que no solo los alejan de la tele y la computadora, sino también del alto consumo de alimentos chatarra que es uno de los principales factores para que miles de menores enfrenten problemas de sobrepeso y obesidad en la entidad”.

Considera que la situación es terrible, por las consecuencias que trae la obesidad infantil, ya que los niños no escapan a las secuelas de este mal, las cuales pueden traducirse en enfermedades tan lamentables como diabetes, baja autoestima, depresión entre otras.

Remarca que desde hace mucho paso a la historia aquello que pensaban muchos padres de familia, quienes asociaban la gordura con la buena salud:

“Para muchos tamaulipecos tener un hijo gordito aún sigue siendo motivo de orgullo pues lo consideran como garantía de una buena alimentación y mejor salud,: esto esta totalmente fuera de la realidad, pues la obesidad se traduce en enfermedades”.