La fuerza del amor

Por lo general, cuando hablamos de esa palabra –amor- pensamos en esos corazones que por todas partes nos venden y vemos en Facebook, Twitter, Internet en general y un sinnúmero de opciones.

El día de San Valentín es el claro ejemplo de lo anterior, y de la manera en que se ha comercializado todo por causa de la fuerza más importante que tiene el ser humano y que, en una magistral conferencia, la doctora Josefina Pimentel compartió con pacientes y familiares con diabetes del Hospital Civil de esta ciudad, en un magnífico curso organizado por estudiantes de la Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en coordinación con las autoridades del mencionado hospital.

Josefina Pimentel habló de muchas cosas en la charla, enfocada a los aspectos espirituales que tienen que ver con el abordaje del paciente y sus familiares hacia la diabetes mellitus o la hipertensión arterial. Les hizo ver la importancia de querer hacer las cosas y querer ser algo más que un paciente pasivo.

Se necesita algo más que un diagnóstico y dinero para enfrentar las enfermedades, dijo Josefina, y también es algo que se refrenda en toda actividad humana: el amor es la fuerza que mueve el mundo, y por amor somos capaces de hacer cualquier cosa por difícil que sea.

El curso contó con el apoyo de gente muy importante y esperamos que los asistentes hayan aprendido lo necesario para que el provecho sea total, que haya mejora en los niveles de glucosa y, por consiguiente, en su salud en general.

Pero a lo que vamos es que cuando uno ama lo que hace, lo hace bien y a la primera, como dictan los principios de la calidad total: una persona que se entrega a ser padre o madre, y lo hace con a mor, necesariamente recogerá como fruto unos hijos maravillosos, no así aquellas que por algún error o circunstancia determinada fueron madres y pasan la vida reclamando, directa o indirectamente a sus hijos o hijas el existir, porque les han arruinado la vida según su corta visión de la existencia divina.

Pero el amor es lo que mueve el mundo, insistimos: vemos, por ejemplo, gente que ama el fútbol: Pelé, Maradona, Cristinao Ronaldo, Lio Messi, Franz Beckenbauer y muchos más.

Gente que amó la música: Mozart, Beethoven, The Beatles, Mocedades, Juan Carlos Calderón…

Gente que ama a sus semejantes: Teresa de Calcuta, Gandhi, Luther King, Juan Pablo II, y la lista es grande.

Gente que ama su profesión en nuestros tiempos y que vive dentro de nuestra sociedad, y que todos los días resalta su importante función.

Víctor Hugo García Pérez es un hombre que ama el fútbol, y el amor que tiene hacia esta actividad lo ha trasladado a un grupo de chicas maravillosas que, bajo el nombre de TITANES juegan semana a semana en torneos femeniles e inclusive varoniles, por el puro amor al fútbol, como lo hace Víctor y cada una de estas pequeñas grandes guerreras.

Jugar con amor es triunfar.

Cuando uno vive a gusto y pleno de amor, la vida se convierte en un juego, y si se hace con amor, hemos de vivir con una enorme alegría que nos entregará buenos resultados por consiguiente.

Se es digno de admiración a quien vive con amor hacia su persona y los demás, con amor hacia lo que hace y lo que convierte a diario en actividad propia, compartida con los demás y recibida con el mismo amor con que se hace.

El amor es, sin duda alguna, la más importante de todas las fuerzas que existen en el mundo, y por ello, rendimos tributo a la misma, en un día especial como el que nos ocupa, y tiene tanto de especial, porque es único en la vida.

El amor, a fuerza de presentarse, mueve montañas, mueve corazones y mueve el progreso de cada civilización.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación

Ten un buen día!