A los 50 y tantos años su adiós a la farándula política, es vergonzoso.
Te lo dije, Gustavito, tu nombre ya sonaba a “bofo” y es por eso que el consejo fue que no te midieras en el ruedo con un mancebo, porque aunque en las fotografías retocadas pretendas lucir como Dorian Gray, aquel que según la novela de Oscar Wide ofreció su alma al diablo para que su belleza envidiable, su alo de inocencia y su carisma, se conservaran intactos con el paso de los años, la verdad es que el tiempo no perdona.
Y aunque por una diferencia mínima de votos tu pesada humanidad rodó por el suelo y esa seguridad a la que te aferrabas de que aun eras capaz de conquistar los inquietos corazones de las jóvenes y de las viejas féminas de tu azulado partido, la victoria se te escapó, se te fue como agua entre los dedos.
Nunca fuiste capaz de asimilar lo que le atribuyen a la otrora bella vedette cubana “Tongolele” de que en el medio del espectáculo hay que retirarse a tiempo, con gracia y con dignidad pare envejecer en paz.
Y es que Gustavo Cárdenas Gutiérrez creía que la popularidad perdura a base de los recuerdos, de los sueños y de las anécdotas jocosas que invitan a la carcajada, sin embargo hoy se da cuenta con sorpresa que es la mentira, la frivolidad y el ocio los que cavaron su tumba política.
Más de uno le advirtió que ya no se podía vivir de dulces quimeras y que los panistas de Ciudad Victoria ya no son los mismos que hace 20 años, si aquellos que se embriagaban con unos traguitos de cariño, de besitos y de falsos saludos.
Hoy Gustavo fue derrotado por Arturo Soto Alemán, un joven atlético y moreno totalmente desconocido por el grueso de la población victorense, quien debe y, en serio, asimilar que no solo los panistas rechazaron al integrante del clan de los Cárdenas como su candidato, sino que también significa que lo reprobaron como alcalde que fue hace 20 años cuando a base de juegos y escándalos que tal vez tenían un toque de divertido en aquel entonces, desarrolló su gestión.
Como habitante de esta capital en ocasiones me pregunté: ¿Cómo reaccionaría como alcalde Gustavo si por ejemplo Ciudad Victoria viviera una emergencia, como una inundación?.
Y el cuestionamiento tenía sentido, en razón de que él estaba peleado con todos y su objetivo era solo satisfacer sus caprichos, no las necesidades de la población. Eso, es algo en lo que Arturo también debe meditar.
Y sobre Arturo, me cuestiono casi lo mismo: ¿Cómo responderá al clamor de la población por los problemas de inseguridad que se viven aquí con esa juventud, que es tan evidente?.
Aunque Gustavo amenazó con impugnar el resultado de la elección de este domingo, realmente eso ya es página muerta y ahora la atención del PRI de Tamaulipas se centra en la figura de Arturo.
El, se va a medir en las urnas con el abanderado del PRI a la alcaldía local, Alejandro Etienne Llano, un hombre serio, preparado, con una trayectoria pública que no tiene mancha y a quien la población victorense empieza a identificar rápidamente.
Es, Alejandro, un proyecto que por supuesto el PRI no dejara morir solo, un elemento que empieza a disfrutar del Shampoo de cariño de las clases media y baja de esta capital y quien, por fin, aprendió a sonreír, para beneplácito de los que le apuestan a su futuro político.
El, es, la carta fuerte del PRI y del Gobernador Egidio Torre Cantú, quien sabe de su lealtad, de su capacidad y que un político se puede fabricar de la noche a la mañana y ofrecer resultados, cuando se deja tomar de la mano por la ciudadanía.
Entre Alejandro y Arturo está el nuevo alcalde de Ciudad Victoria.
El próximo gobernante de la capital tamaulipeca.
Y una atractiva competencia entre el prieto y el colorado.
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