Vividores “en nombre de Dios”

Es inconcebible enterarse que existen en nuestra comunidad personas sin escrúpulos, sin moral, sin honestidad, sin vergüenza que, escudados en un supuesto sentido religioso roban a la gente humilde.

Hay muchas religiones y una gran mayoría son “inventadas” por personas que, sin empleo y con mucha malicia se posesionan de un lote irregular en las colonias de la periferia, haciendo sus “iglesias” que emplean diversos nombres ajenos a toda religiosidad y culto, que se dedican a engañar.

Esa gente que, ignorante, cuando ve algo interesante grita con los ojos desorbitados “amén”, creyendo que están con Dios, no son mas que personas engañadas por estos desgraciados abusivos.

Documentamos el caso de una persona de 65 años de edad, sola en el mundo y con graves, muy graves problemas de salud que es víctima de estos vividores.

Esta persona está enferma, muy enferma, y su única posibilidad de vida es esperar el último momento, sin embargo, nos enteramos que no come porque no tiene dinero, nada ajeno a la realidad que vivimos siempre en una sociedad donde la Justicia Social es más que letra muerta: nada por la nada.

La paupérrima pensión que ocupa esta persona la emplea para llevar al “pastor” lo que le pide. Imagine el lector: ¡450 pesos a la semana! A una persona que no tiene más ingreso que 2 mil pesos mensuales de pensión.

Si viviera Jesús, el Cristo de muchos de nosotros, seguramente utilizaría un látigo enérgico para castigar a este vividor que, como decenas de ellos, pululan en nuestra comunidad.

Desgraciadamente se amparan en las leyes que no tienen mucho para hacer justicia y permiten estos engaños.

La gente a la que “convencen” es por lo general de estrato social muy limitado, sin preparación escolar y poco apego a la familia, encontrando en estas pequeñas comunidades de ladrones el único sitio donde les regalan al menos una sonrisa.

Se dejan engatusar por la necesidad de afectos, y los infelices que se dedican a engañar no se tientan el corazón para robarles lo poco que tienen.

Antaño, las bolsas de limosna se empleaban para que usted o yo dejáramos cualquier cosa de dinero para la Iglesia o para quien lo necesita; es parecido al saco de pobres que se distribuye en las logias masónicas, con el mismo propósito.

Lo que no sabe la gente es que esas bolsas de limosna y sacos de pobres también permitían a los fieles sacar cuando necesitaran dinero, cosa que, algunos vividores de éstos ven mal.

Ellos solamente piden: que la gente les de, no importa que no tengan en qué caerse muertos o que estén enfermos: mientras su sucia y deleznable cartera se llene para dar rienda suelta a sus bajos placeres, para mantener a sus muchas amantes y pagar sus vicios, no importa que la gente se quede sin comer, sin medicina o sin poder pagar lo que tengan de adeudos.

Ellos abusan de los pobres.

Es donde deberían entrar los grupos sociales poner un “hasta aquí” a estos malos ciudadanos, pésimos católicos o cristianos, o hermanos separados, como se les suele llamar.

Creen tener la verdad absoluta, creen que por gritar y poner los ojos en blanco y gritar que llega la luz divina van a ser mejores.

La gente se deja engañar porque esa luz divina nunca baja a esos malos y sucios lugares donde viven ellos y donde hacen su fraude llamado malamente “culto”.

Es a ellos a quien se debiera perseguir, exhibir y castigar, porque el abusar de los pobres no tiene nombre, simplemente, no tiene perdón de Dios. Así de claro.

Pero, ¿quién pone orden en este sentido? Quien pudiera hacerlo está muy ocupado en salir en la prensa, y se olvidó del término “Justicia Social”.

Amén. (Irónico, por supuesto).

Comentarios: [email protected]