Vacaciones se “alcoholizan”; se dispara el consumo entre jóvenes

Cd. Victoria, Tamaulipas.-Las vacaciones de semana santa marcan una tendencia de alto consumo de bebidas embriagantes entre la juventud; por lo que ante el peligro que este hecho representa el Departamento de Prevención y Tratamiento de las Adicciones de la Secretaría de Salud, a cargo de la doctora Soraya Sánchez Diez de Pinos, llama a la alerta para evitar consecuencias lamentables por este hecho.

El Departamento de Adicciones de la Secretaría de Salud señala que los jóvenes, adolescentes y preadolescentes de Tamaulipas ocupan ya los primeros lugares en consumo de alcohol, al grado que 41.1 de cada 100 jóvenes, cuyo rango de edad no supera los 20 años, consumen alcohol.

Opina que los días de esparcimiento que prevalecen durante la temporada vacacional dispara hasta en un 40 por ciento el consumo de bebidas embriagantes en la población en general y los jóvenes en particular, quienes están más propensos a sufrir accidentes de todo tipo, de acuerdo a la estadística mortal el 50% de los accidentes mortales esta relacionados con el consumo de bebidas embriagantes.

De acuerdo a un reporte emitido por la Secretaria de Salud, se menciona que el consumo de alcohol es la principal causa de accidentes de tránsito y de pérdidas humanas, y en las temporadas vacacionales la ingesta de bebidas embriagantes se eleva hasta en un 40%, y el 50% de los fallecimientos que se registran tienen la misma causa.

Según los monitoreos anuales que realiza la Secretaria de Salud, a través del Departamento de Prevención de Accidentes, se apunta que en las temporadas vacacionales como la que se vive, se tiene un mayor índice de accidentes, estando, el consumo de alcohol directamente relacionada con los accidentes, siendo los jóvenes hasta de 16 a 29 años los que mayor injerencia tienen en sucesos de este tipo, que llegan a ser mortales y costosos.

En cuanto al consumo de alcohol están clínicamente demostradas las alteraciones que produce el alcohol, como son la reducción del campo visual, incrementa el tiempo de reacción, con pérdida de reflejos y disminución de la capacidad de reacción, produce un falso estado de euforia y excesiva confianza en sí mismo, por lo que se asume más riesgo, asimismo se perciben peor las señales de tráfico y las luces de los semáforos y de otros vehículos, entre otros efectos negativos.