LUEGO de un liderazgo ganado a pulso durante el período sexenal del ahora senador de la república MANUEL CAVAZOS LERMA, tal parece que el panista expulsado GUSTAVO CARDENAS GUTIERREZ terminará su carrera política como esquirol, al servicio del PRI-Gobierno.
En efecto, luego de su decisión de abanderar la causa de esa franquicia electorera llamada Movimiento Ciudadano, el victorense por adopción le hará el “caldo gordo” al candidato tricolor a la presidencia de ciudad Victoria, ALEJANDRO ETTIENE LLANO.
Su derrota eleccionaria interna ante ARTURO SOTO “haiga sido como haiga sido”, como diría aquél, lo obligó a buscar otros derroteros.
Las nuevas circunstancias políticas, la disminución en el número de sus simpatizantes y delegados, el poderío económico del ahora candidato del PAN al ayuntamiento de la capital tamaulipeca y, además, que los políticos del momento le hicieran el feo a su restaurante “Don Jorge” apenas anunciara su participación en la contienda del 7 de julio, son las principales causas del cambio de camiseta política.
Dicen los que dicen saber que GUSTAVO CARDENAS calculó mal su estrategia electoral y que nunca pensó en perder la elección interna panista para definir la candidatura a la presidencia municipal victorense.
Aseguran que el hijo de Don JORGE CARDENAS GONZALEZ aguantó la embestida oficial a su empresa restaurantera confiado en que luego recuperaría lo perdido al negociar su participación comicial a favor del abanderado priísta.
Unos cuantos millones de pesos a cambio de levantar la mano a su rival, puestos públicos para sus allegados, negocios al amparo del poder y la recuperación de la asistencia al “restaurante de moda” como se le conocía al “Don Jorge”, eran parte de los objetivos trazados en el plan inicial.
Sin embargo, la confianza de GUSTAVO hacia su simpatía de ataño y el menosprecio a su rival de competencia interna son los factores principales que lo orillaron a postularse por Movimiento Ciudadano del veracruzano DANTE DELGADO RANNAURO.
Obviamente, resultaría demasiado temerario tan siquiera pensar que en su nueva aventura política, el ex alcalde, ex diputado federal, ex senador de la república y ex funcionario federal logrará el triunfo en las urnas durante la próxima jornada comicial dominical.
No obstante, es más que evidente que su participación eleccionaria obedece más que nada a jugar el papel de esquirol para dividir la fuerza política del candidato panista ARTURO SOTO en beneficio del abanderado tricolor.
Sobra decir que la recuperación de sus negocios personales, saldo de cuentas bancarias y algunos favores derivados del tráfico de influencias serían, entre otros, los beneficios que obtendría el también propietario del hotel Las Fuentes.
Lo que quiere decir que no cabe duda de que la política mexicana, y concretamente la tamaulipeca, es una actividad meramente empresarial en donde los pesos y centavos tienen más que ver que el espíritu de servicio a la sociedad.
Así de sencillo.
En el entendido de que lo anterior aplica para todos los partidos políticos y sus respectivos dirigentes y candidatos.
Por cierto, en Matamoros, el casacambista ROBERTO SALAS MARTINEZ continúa con su bombardeo mediático en contra del líder moral panista RAMIRO SALAZAR RODRIGUEZ.
Es claro que el objetivo del ex director de la Canaco local es simple y sencillamente tratar de debilitar la candidatura de LETICIA SALAZAR VAZQUEZ a la sucesión de ALFONSO SANCHEZ GARZA.
Por supuesto que es entendible la postura política del citado empresario, tomando en cuenta que se trata de un mero movimiento mercantilista y al servicio de, como en la capital cueruda lo hace GUSTAVO CARDENAS GUTIERREZ.
Lo que sí es criticable que delegados panistas tanto de Matamoros como de ciudad Victoria acepten que vendieron su voto a cambio de dinero o favores, exhibiéndose a sí mismos y a quien los manipula.
Esas inmoralidades se hacen, pero no se dicen.
Y hasta la próxima.
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