Tamaulipecos siguen reprobados en lectura: leen dos libros por año

Cd. Victoria, Tamaulipas.-Tamaulipas no escapa a la media nacional que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura solo el 46% de la población lee y lo hace en promedio de dos libros por año; en lo que respecta a la entidad, está situada en la zona norte en donde se tienen los índices más bajos de lectura, expone a maestra Libertad García Cabriales, Directora del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes.

Al conmemorarse hoy el Día Internacional del Libro puntualiza que las cifras suelen ser subjetivas y no hay encuestas precisas para Tamaulipas sin embargo hay indicadores nacionales que determinan que se leen en promedio dos libros por año.

“Ante este panorama se ha trabajado por lo que se paso de 136 bibliotecas públicas a 158, hablamos de 22 nuevas bibliotecas, hay círculos de lectura con buenos resultados entre la burocracia, las maquiladoras y los clubes sociales, incluso se han instalado en las plazas módulos de lectura”.

Reconoce que sigue siendo necesario diseñar estrategias educativas y culturales que permitan revertir este panorama, por ejemplo en cuanto al fomento a la lectura, hay que innovar para acercar a la población a la lectura; siendo esto una posibilidad tangible si se toma como referente que hay países como Noruega en donde cada habitante lee 47 libros al año:

“Debemos de trabajar mucho en este sentido porque en Tamaulipas solamente se leen dos por cada habitante y la mayoría de estos lectores compra el libro vaquero, revistas de corazón y similares”.

Resalta que el compromiso debe ser en colectivo, porque si bien es cierto que a nivel institucional se trabaja en proyectos muy importantes a la lectura hace falta compromiso como maestros, padres, directivos,para considerar esto un asunto de interés nacional, porque es un hecho que la gente que lee siempre tendrá mayores posibilidades para acceder a más cosas que una gente que no lee y sobre todo la lectura también te da posibilidades de acceder a la participación social, comunitaria.

Agrega que el llamado es a leer por placer no por obligación a ejercerlo como herramienta para el necesario diálogo y aliento a la fraternidad.