POR supuesto que tiene sustento la inconformidad de los comerciantes establecidos en los alrededores de las oficinas locales de la Procuraduría General de la República, ubicadas en las calles Sexta e Iturbide.
El motivo: Sus ventas han disminuido drásticamente por los constantes cierres en ese estratégico punto citadino, como consecuencia de los operativos de las fuerzas federales de apoyo en la región.
Cada vez que los soldados, marinos o policías federales llevan a cabo un arresto o decomiso, de inmediato se ordena el bloqueo vehicular lo mismo por la calle Sexta que por la Iturbide.
Cierto es que en ocasiones la respectiva acción policial requiere de ese dispositivo de seguridad ante la probabilidad del rescate de tal o cual detenido o la recuperación de droga u otros artículos decomisados.
Sin embargo, en muchas de las ocasiones las autoridades federales caen en los excesos y ordenan impedir el libre tránsito vehicular tras la simple captura de un “halcón”, de algún corredor de droga o bien de un mando de “décima categoría”.
Lo mismo ocurre cuando, durante los patrullajes de efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina Armada de México o de la Policía Federal, se logran decomisos de pequeñas cantidades de droga o de gasolina adulterada que se comercializa en el mercado negro.
Muy a menudo se observa circular por las principales avenidas de la población rumbo a la representación local de la PGR, de personal armado custodiando vehículos y contenedores con combustible, por ejemplo.
Al margen de que se trata de un delito y que se requiere de la integración de la averiguación previa, para los ciudadanos con visión objetiva resulta inadmisible el desplazamiento de un convoy federal custodiando un recipiente cargado con algunas decenas de litros de gasolina cuyo valor no supera los 30 mil pesos.
Es preciso señalar que la interrupción del tráfico vehicular por las causas antes mencionadas, frente a las instalaciones de la representación local de la PGR, no tan sólo afecta a los comerciantes y empresarios ubicados en zonas aledañas. Tal exceso de la autoridad federal también contribuye a dañar la imagen de Matamoros a escasos metros de dos puertos de entrada como lo son los puentes internacionales Viejo y Nuevo.
Gestiones realizadas con anterioridad por el actual ayuntamiento y por parte de la Federación de Cámaras de Comercio han rendido frutos a medias. El municipio autorizó una importante superficie de sus reservas territoriales para la construcción de las nuevas oficinas de la procuración de justicia del orden federal.
También, las gestiones del comercio organizado ante su representación nacional rindieron resultados positivos.
Sin embargo, por alguna razón, la dependencia encargada de la procuración de justicia en el territorio nacional se ha resistido a ordenar el cambio de sus molestas pero necesarias instalaciones en este puerto fronterizo.
En opinión de los comerciantes afectados que, incluso, otros más están al borde de la quiebra, los efectos colaterales que traen consigo las acciones federales en contra de la delincuencia se reflejan en establecimientos ubicados dentro del perímetro comprendido entre la calle Hidalgo a la Bustamante y de la Cuatro a la Siete.
Aseguran que alrededor de 30 negociaciones de distintos giros han cerrado sus puertas ante la ausencia de clientes derivado del cierre al tráfico vehicular y presencia de agentes fuertemente armados cada vez que se lleva a cabo detenciones o decomisos.
Por cierto, el cambio de oficinas representativas debería incluir la Guarnición de la Plaza ubicada en las calles González entre 8 y 10, así como el edificio administrativo del Sector Naval Militar, ubicado en la colonia Jardín.
Para buena fortuna de los vecinos que residen en la lateral norte del actual edificio del Consulado General de los Estados Unidos de Norteamérica, el cambio de oficinas a donde funcionara el Gran Hotel Residencial, permitirá que esa calle se abra al libre tráfico vehicular. Aunque, eso sí, el aterrizaje de ese proyecto tardará aproximadamente tres años.
Y hasta la próxima.
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