Pronto se olvidan

El regidor de Victoria, Julio César Martínez Infante pareciera que no tiene mucha memoria que digamos, o más bien: los argumentos que expone suponen que la memoria ha sido algo ajeno a él desde siempre.
Martínez Infante critica acremente los programas de la Secretaría de Desarrollo Social, calificándolos de electoreros, y que no llegan a donde se debe, sino a donde conviene; igual toma partido contra los estatales o los federales: lo mismo da.
Fiel a las costumbres del partido de izquierda, caracterizado por oponerse a todo, por sistema, por costumbre y por diversión, Martínez Infante critica hoy en día lo que hace la Sedesol que dirige Rosario Robles, otrora miembro de ese instituto político y hoy incorporada al equipo de Enrique Peña Nieto.
Se olvida Julio César que durante los años que duró el Partido Acción Nacional en el poder no fueron capaces siquiera de mencionar cuando se entregaban despensas a cambio de votos que fueron obtenidos para gue triunfaran los candidatos del presidente Fox y luego, del tristemente célebre Felipe Calderón.
Se olvida Julio César Martínez que López Obrador y Ebrad manejaron programas más que electoreros: populistas, con destinatarios inconsistentes, con objetivos marcadamente tendientes a afiliar gente a su PRD y a las que llamaron fuerzas “de izquierda”; se olvidó también que la derecha y la izquierda son contrarias en muchas cosas, y aún así, buscaron coaligarse –amafiarse, dicen algunos- parar “ganar al PRI” como único objetivo. No tenían postulados ni programa de gobierno ni propuestas: solo la idea de ganar al eterno triunfador que, finalmente, les endilgó una costosa derrota hace pocos meses.
Se ha olvidado el regidor perredista de lo que se hace a diario en el Cabildo del cual es parte, y que no se ha atrevido a criticar porque sabe que no tendría razón, ya que el trabajo del alcalde Miguel González Salum está a todas luces visible, y no tendría cara para criticar, que de todos modos sabemos, cuando salgan, lo hará fuertemente, en forma por demás alevosa, como suele hacerlo.
Critica el perredista lo que hace el PRI, aunque no critica los muchos trafiques que su partido ha encabezado a nivel nacional y en varios estados, porque son, comprobadísimo, una caterva de tramposos. Hay muchos en el PRD que lo único que quieren es un puesto para tener de qué vivir por tres o seis años: lo que suceda primero.
Sus diputados no producen, sus regidores tampoco, pero están muy buenos para criticar: no proponen, no aportan, solo critican y viven como burgueses durante el tiempo de su gestión defendiendo el grito de “primero los pobres” que nada tiene que ver con la izquierda, porque la izquierda no necesariamente es de los pobres: los hay de todos los estratos sociales y económicos.
Lastima leer tantas cosas en ese tono de amargura y queja, cuando no son capaces de construir siquiera u partido decente, en el que no haya las críticas de sus mismos elementos, fundamentadas en un acto congruente.
Se olida el regidor Martínez Infante de lo que ha sido el PRD desde la aparición de Bejarano y para adelante, donde trampas, robos y tráfico de influencias están a la orden del día. No recuerda quizá los fraudes que sobre los segundos pisos del Periférico en el Distrito Federal cometieron autoridades encabezadas por Ebrad, un “distinguido” miembro de izquierda.
No ha tenido la oportunidad de leer algunos libros que explican cual es la filosofía de la izquierda, y ha olvidado que ser de esa fuerza política no es oponerse a todo y a todos, no es denostar el trabajo de la derecha, sino buscar el bien de los demás, que merecen vivir, al menos, en una décima parte de cómo lo ha hecho con los jugosos sueldos que ha cobrado como dirigente.
¿Y la igualdad que pregonan? ¿No que primero los pobres?
Suponemos que don Julio César no ha tenido oportunidad de vivir con gente de izquierda , honesta y revolucionaria.
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