¿Desmantelan el montaje?

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TODO parece indicar que el montaje panista ordenado por el ex presidente de México FELIPE CALDERON HINOJOSA, con fines electoreros, ha llegado a su fin.
En efecto, a juzgar por el retiro de las acusaciones del Misterio Público de la Federación en contra del ex gobernador TOMAS YARRINGTON RUVALCABA, deja entrever que tan sólo se trató de una acción jurídica con objetivo político.
La inconsistencia de las declaraciones de los testigos protegidos que lo acusaban, aparentemente ha dejado sin sustento la orden de aprehensión en su contra.
Anteriormente, en febrero, para ser exactos, la Procuraduría General de la República decretó no ejercicio de acción penal en contra de los también ex mandatarios tamaulipecos MANUEL CAVAZOS LERMA y EUGENIO HERNANDEZ FLORES.
Desde entonces se veía venir el destrabe del nudo jurídico que envolvía a YARRINGTON RUVALCABA quien, quiérase o no, tuvo que tender una cortina de humo para impedir su captura.
Aunque, a decir verdad, desde el inicio del montaje jurídico-político se dejó entrever que en realidad se trataba de desprestigiar al Partido Revolucionario Institucional, con miras al pasado proceso electoral para la renovación de los poderes constitucionales.
En vísperas del término del mandato calderonista, la embestida mediática se dejó sentir con toda su fuerza por lo que la opinión pública llegó a pensar que se trataba de un asunto serio y no propiamente con fines electoreros.
La filtración de información oficial surgida desde el alto mando de la PGR no dejaba lugar a dudas de que FELIPE CALDERON HINOJOSA encarcelaría al menos a uno de los ex gobernadores tamaulipecos.
Presuntos nexos con el crimen organizado y enriquecimiento inexplicable, fueron las acusaciones de la procuración de justicia albiazul en contra de MANUEL, TOMAS y EUGENIO.
Los respectivos malquerientes del trío daban por hecho que el brazo de la justicia los alcanzaría para juzgarlos y condenarlos a largos años de prisión.
El caso es que, reconózcase o no, es una verdad de a kilo que la campaña mediática del calderonismo rindió sus frutos, al menos en Tamaulipas, a juzgar por la debacle tricolor de julio pasado.
Dígalo si no la pérdida de seis de las ocho diputaciones federales, las dos senadurías de mayoría relativa y, además, la derrota de ENRIQUE PEÑA NIETO a manos de JOSEFINA VAZQUEZ MOTA en el territorio cuerudo.
El regreso del PRI a Los Pinos y el fin sexenal de CALDERON HINOJOSA cayó como bálsamo purificador lo mismo en CAVAZOS LERMA que en YARRINGTON RUVALCABA y HERNANDEZ FLORES.
Con el timón en sus manos, resulta infantil tan solo pensar que el priato habría continuado la indagatoria y puesto tras las rejas a los acusados, dejando entrever la podredumbre tricolor. El caso de ELBA ESTHER GORDILLO, que también se trata de un asunto jurídico con tintes políticos, es totalmente distinto y, por el contrario, al menos de entrada, le generó buena imagen a PEÑA NIETO.
Obviamente, por sí o por no, los indiciados, salvo MANUEL CAVAZOS, tuvieron que tomar las precauciones necesarias, al igual que sus allegados, como es el caso concreto del operador político geñista, RICARDO GAMUNDI ROSAS.
Respecto al mal manejo del erario que generó sendos enriquecimientos, la opinión pública deja fuera a MANUEL CAVAZOS LERMA.
La duda continúa en que si TOMAS y EUGENIO podrían justificar una auditoría de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Tampoco es del todo clara la responsabilidad del matamorense ante la justicia de los Estados Unidos de Norteamérica en donde, presuntamente, invirtió recursos económicos sin una clara procedencia.
Por lo pronto, llegó a su fin el montaje jurídico-político del PAN y ahora los ojos del respetable están puestos en el juicio que enfrenta la ex lideresa del magisterio nacional que, aparentemente, también se trata de un montaje similar.
Ni hablar
Y hasta la próxima.
mariodiaz27@prodigy.net.mx

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