CD. VICTORIA, Tamaulipas.-“El cáncer es curable si se detecta a tiempo”, no solo es una frase, enmarca la historia del niño Carlos Escobedo Camacho quien sufrió esta enfermedad por 3 años y logró tener un presente lleno de vida, bienestar y salud.
Su lucha fue dura pero constante, con el apoyo incondicional de su familia, que al igual que él nunca perdieron la esperanza y la fe en el equipo de médicos especialistas que lograron vencer el terrible mal.
A menos de 2 meses de cumplir 7 años de edad, el 20 de Febrero del 2009 se le diagnosticó con Linfoma No Hodking, un tipo de cáncer que aparece en los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco de la sangre.
Su madre, Bertha Alicia Camacho, comenzó a sospechar que Carlitos tenía un problema de salud cuando lo llevó al dentista: “Lo llevé a que le sacaran tres dientes, pero después empezó a tener síntomas como de gripe y no desaparecían, después su cuerpo comenzó a inflamarse”.
Tras varios días y al no observar mejoría alguna, decidió ir al pediatra, quien luego de varios estudios le pidió trasladarlo de forma inmediata al Hospital Infantil, ya que los resultados mostraban la presencia de cáncer en el menor.
“En ese momento sentí que el mundo se me venía encima, cuando uno piensa en cáncer, siempre lo relacionamos con la muerte”, recuerda.
Desde ese mismo instante quedó internado, y aún sin poder entender que enfermedad tenía, Carlitos tuvo complicaciones que lo llevaron a terapia intensiva al día siguiente y fue muy difícil practicarle una biopsia.
El equipo de especialistas del Hospital Infantil, uno de los más reconocidos en el contexto nacional, inició con tratamiento de quimioterapias para Linfoma mediastinal; “pero a los 6 meses sufrió una recaída temprana y se modificó el protocolo de quimioterapia, gracias a eso mi niño respondió satisfactoriamente y logró mantenerse libre de esta enfermedad.
Para poder cubrir los gastos de la atención médica de su hijo, el Gobierno Humano de Egidio Torre Cantú, le otorgó un fideicomiso a través de la Secretaría de Salud.
Recuerda el proceso como el momento más difícil de su vida, “fue muy duro, cambian muchas cosas, pero no había otra que seguir adelante y tener fe en Dios y en los doctores; el doctor que lo atendió viene de Tampico, el Dr. Álvaro Jiménez, en él deposité toda mi confianza y gracias a Dios salió mi hijo adelante.”
Explicó que su hijo vive sin cáncer desde hace un año, por lo que se le da seguimiento en el Hospital Infantil para que no vuelva a aparecer, de tal manera que cada dos meses le ordenan estudios y afortunadamente hasta el día de hoy ha salido muy bien.
Actualmente, su vida puede seguir de forma normal, ya que acude a clases, es buen estudiante, además forma parte del equipo de básquetbol, de música y de banda de guerra, por lo que consideró que tiene mucho que compartir como ejemplo de vida.


