Migración infantil, ni el peligro la detiene

Cd, Victoria, Tamaulipas.-La migración de infantes por territorio estatal es un problema social que no para por lo que se hace necesario el diseño e implementación de directrices de atención especifica para los menores que por necesidad económica, familiar o educativa tienen que migrar a los Estados Unidos a pesar de los riesgos que ello implica, sustenta el doctor Oscar Misael Hernández, Investigador del Colegio de la Frontera Norte con sede en Matamoros.

Expone que en el primer trimestre del año, el Instituto Nacional de Migración reportó la repatriación de los Estados Unidos de cuatro mil 741 menores mexicanos a lo largo de la frontera norte, de los cuales la mayoria eran hombres y no viajaban acompañados.

En el caso de Tamaulipas, durante el mismo trimestre la institución reportó 225 menores migrantes repatriados por nuestra frontera, de los cuales el 84.8% eran hombres y el resto mujeres, y al igual que a nivel nacional, la gran mayoría no viajaban acompañados.

Ante este panorama es un apremio el diseño y funcionamiento de directrices regionales de protección de niños migrantes no acompañados, pues los peligros a los que estan expuestos son variados y graves.

Apunta que es necesario atender el problema de la migración desde la realidad infantil ya que son menores que se exponen a graves peligros por ejemplo para ir a reunirse con su familia, incluso muchos detrás del sueño americano: “La migración infantil no se detiene ahi estás las cifras que aún cuando se pueden considerar meros referentes dibujan un panorama por demás complicado”

Hace referencia a que el fenómeno es sumamente delicado si consideramos que los menores migrantes indocumentados son más vulnerables que los adultos: los riesgos están latentes desde que abandonan sus hogares, hasta que llegan y cruzan la frontera por alguna de las ciudades norteñas mexicanas. Aún así, poco se ha dado importancia a la violencia que ello viven en diferentes expresiones.

Agrega que algunos migrólogos han hablado de los riesgos, pero principalmente aquellos relacionados con morir ahogado al cruzar el río Bravo, deshidratarse, ser picado o mordido por algún animal, o incluso ser asaltado o extorsionado. Sin duda tales riesgos existen, pero al menos hoy en día se han hecho visibles otros que hablan de una violencia que atenta contra sus derechos humanos, de lo cual no escapan los niños migrantes.