Nuevamente en este espacio gracias a la generosidad de nuestros editores. Gracias, sinceramente, por su comprensión, que, esperamos, sea bien recompensada con el esfuerzo cotidiano.
Tamaulipas vive intensamente las campañas políticas de sus hombres que buscan encabezar los esfuerzos en los 43 municipios, así como también los que aspiran a ocupar una curul en el Congreso del Estado.
En el marco nacional, tenemos a los tradicionales “llorones”, que son precisamente los que durante doce largos y terribles años estuvieron lucrando con los programas institucionales del gobierno federal, haciendo de los apoyos oficiales una burla para la gente necesitada; hoy, critican a los gobiernos estatales de estar apoyando a sus candidatos. Han olvidado lo que hicieron, el daño tan tremendo que ocasionaron al país.
En la entidad, están los que estuvieron en algún sitio y endeudaron a sus municipios y, hoy, nuevamente quieren ocupar la silla de la alcaldía, haciendo campañas que bien se pueden etiquetar como “populacheras”, es decir, esas que se basan en gritos desesperados. No podemos más que lamentar el hecho de ver campañas que se basan en la risa y la alegría.
Sinceramente, a los victorenses –por ejemplo-, poco nos importa que el candidato posea una sonrisa que pretende sea cautivadora: queremos un alcalde que haga lo que debe, y claro ejemplo lo podemos ver con el esfuerzo que hemos tenido durante los últimos 30 meses en el ayuntamiento que encabeza el victorense Miguel González Salum, y que ha transformado a Victoria, si bien es cierto, no al ritmo que todos quisiéramos, sí podemos afirmar que se ha hecho superando las expectativas considerando la crisis, la falta de recursos y la situación que todos vivimos diariamente.
Las campañas prenden fuego en ocasiones, y para ello, las autoridades electorales están presentes procurando que no se violente el estado de derecho correspondiente.
En Tampico, Gustavo Torres Salinas está convenciendo a la ciudadanía de votar por su causa y su propuesta electoral y de gobierno. En Reynosa, sucede lo mismo al igual que en Matamoros con los candidatos que ha propuesto el Partido Revolucionario Institucional, en aras de recuperar los espacios perdidos antaño, y que, a decir de la gente, debieron ser siempre en el mismo rumbo.
Volviendo a Victoria, encontramos que el abogado Alejandro Etienne Llano sigue viento en popa con su labor de convencimiento a los electores, buscando que en su propuesta se encuentren las maneas de cubrir las necesidades más sentidas de la población y que todos conocemos.
Entendemos que hay poco tiempo para convencer, pero también, que los ciudadanos tenemos una idea más o menos clara de qué es lo que queremos, por lo que no será difícil encontrar una buena respuesta a las peticiones de cuanto candidato nos visita y recorre las calles, ejidos y plazas de la localidad.
Deben entender los tradicionales “llorones” que hay programas estatales y federales que no pueden ser detenidos por causas electorales: la gente que tiene hambre no necesidades no tiene forma de detener esas carencias durante la época electoral, para luego volver a sentir sus necesidades: hay que cubrirlas y no es válido que todo se malinterprete como una “forma de hacer proselitismo”.
Deberían, sinceramente, dedicar su tiempo valioso en proponer más que en atacar. Los tamaulipecos no queremos escuchar lamentos ya: queremos propuestas que nos puedan convencer, y en ese tenor, ha una línea que nos está llegando a formar criterio para el día de las elecciones, cuando, como dicen algunos tradicionalistas, el voto popular será la encuesta única, válida y duradera de este tiempo electoral.
Así las cosas, solamente hay que esperar los tiempos que marca el calendario electoral para tomar la decisión adecuada, o al menos, para cada uno de nosotros.
El color del voto será en razón de la manera en que hemos tenido –o padecido- un gobierno que nos llene las expectativas, y eso será lo único válido.
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