No cabe duda, algunos miembros de la mal llamada “clase política” tienen la característica de saber engañar, de saber mentir, pero también, de saber acomodar las palabras que dicen de acuerdo a su momento, pero también, de rechazar haber declarado o afirmado algo que dijeron, y en contra de su reputación, algo que está en el ánimo de la opinión pública porque lo dijeron.
Llama la atención aquella ocasión en que Fidel Velázquez, quien fuera líder de la CTM en el país en alguna ocasión dijo a un reportero que no había dicho lo que dijo y que había sido noticia nacional: “yo no dije eso”, aseguró el sempiterno líder, a lo que el reportero le contestó: “mire usted –y puso la grabación donde Fidel declaraba esa nota- escuche, por favor”; don Fidel solo dijo: “Es que ustedes me imitan muy bien la voz”.
En el caso que nos ocupa, tenemos al nuevo miembro de ese grupo que no tiene mucha clase que digamos, y que este jueves en conferencia de prensa dijo que no dijo que Alejandro Etienne, candidato del PRI a la presidencia municipal fuera en primer lugar en las preferencias populares.
Gustavo Cárdenas Gutiérrez, quien de nueva cuenta va por la revancha –o los presupuestos- buscando la presidencia municipal, aseguró que no dijo nunca lo que está grabado, lo que se reprodujo en medios locales y estatales.
Fiel a su costumbre, hoy dice muchas cosas que pretenden engañar y convencer a quien no tiene la oportunidad de haber estudiado: el objetivo de Cárdenas es y sigue siendo ese grueso de la población que aún cree que, saliendo con una escoba vamos a tener un buen gobierno.
Ha olvidado Cárdenas que la gente tiene memoria; cierto, no olvidamos aquel dren pluvial que tantos beneficios ha significado para la población, pero tampoco podemos dejar de recordar esos momentos tan difíciles que vivimos como capital cuando él fuera alcalde.
Por muy buenos que podamos ser –o ingenuos- no podemos dejar de pensar en la casualidad de que alguien cambie de vivienda a un sitio bastante difícil de acceder por la mayoría de la población, y precisamente, en plena gestión municipal, o no podemos dejar de pensar en la multimillonaria deuda que dejó Cárdenas cuando abandonó la presidencia municipal.
Cierto, es buen hombre, agradable, simpático, de buena charla, y un sinnúmero más de virtudes, pero la probidad con que se maneje siempre ha tenido la duda de mucha gente que piensa que no se ejerció en aquel entonces una administración totalmente limpia.
No se vale que critiquen a otros que estuvieron ahí o a la administración actual cuando no se tiene la conciencia tranquila, cuando se navega en un mar de dudas sobre los manejos materiales.
No. No es tiempo de engañar más a la gente. No queremos un gobierno simpático donde la carcajada sea el principal motor que la impulse: queremos un alcalde que realmente haga un buen trabajo como lo ha hecho Miguel González Salum durante los últimos meses. Queremos un buen presidente municipal que, aunque no sea un individuo que camine a carcajadas por las calles, nos pueda cumplir lo que necesitamos en materia de obra pública y servicios en general.
Gustavo lucha contra muchos “enemigos propios”, siendo uno de ellos el hecho de decir una cosa y luego asegurar que no la dijo.
Lucha contra las obras familiares que brotaron durante su administración, y contra la forma en que se levantaron negocios a la sombra de la autoridad de ese entonces.
Lucha Gustavo contra la honorabilidad de Alejandro Etienne Llano, contra la trayectoria intachable del abogado victorense, ex presidente del Tribunal de Justicia tamaulipeco.
Lucha también, contra una serie de declaraciones que ha proferido y no han sido comprobadas.
Lucha Gustavo contra la historia, contra la forma de gobernar, y eso ni con un millón de escobar podrá desaparecer, porque, aunque lleve ya varios días barriendo las calles, no podrá barrer su pasado, que muchos recordamos y los victorenses aún sentimos en nuestra economía.
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