Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Sin lluvia y con una temperatura superior a los 35 grados centígrados, el río Bravo se desbordó e inundó las partes más bajas de la ciudad, al alcanzar durante la ‘cresta’ de su afluente, a las 05:30 horas del lunes, 7 metros con 30 centímetros de altura, cuando el promedio es de solo 80 centímetros de profundidad.
El Torrente viajó durante 48 horas desde Piedras Negras, Coahuila, por lo que el Consejo Municipal de Protección Civil de esta ciudad, tuvo el tiempo suficiente para informar a la población, y evitar riesgos.
El titular de protección civil, Ernesto Rivera, comentó que por indicaciones del presidente municipal, Benjamín Galván Gómez, para activar los operativos de prevención, sobre todo en las colonias de mayor riesgo, como en El Remolino, donde 12 familias fueron desalojadas, además de algunos ranchos ubicados en las márgenes del río.
También fue desalojado el personal que opera en el Centro de Internación Temporal de Vehículos (CVitev), Instituto Nacional de Migración, aduana, SAT, Banjército, Indabin y Capufe, el que se trasladó a las instalación de de la antigua aduana para seguir trabajando desde allí.
“Esa área se cerró porque teníamos la información de que se iba a inundar en sus oficinas”, explicó el funcionario.
Luego de pasada la cresta, el nivel del agua comenzó a bajar, per los tramos inundados permanecieron cerrados durante la mayor parte de ayer, sobre todo en el bulevar ubicado debajo de los dos puentes internacionales, además del parque ubicado debajo del puente 2, y el parque Viveros.
No hacen caso al llamado
No obstante del riesgo de la inundación, por haber sido Día del Padre, decenas de familias no hicieron caso del riesgo y acudieron a las palapas que se encuentran en ese lugar, poniendo en riesgo su seguridad.
Asimismo, dijo el funcionario que hubo tres llamados de rescate; el primero fue de un indocumentado a las 10:00 horas del domingo, en las calles de Pino Suarez y bulevar Colosio, en donde un joven de 20 años quedó atrapado por la corriente en unos carrizales en el centro del río, y de no haber sido por los rescatistas de bomberos, se los haría llevado el caudal.
Otra maniobra de riesgo ocurrió cuando un indigente quedó atrapado en las calles Obregón y el río, y más tarde, una pareja que observaba la creciente muy cerca, tuvo dificultades para salir, ya que la corriente les impidió retornar, pero los rescatistas los sacaron a salvo.
Para evitar alguna tragedia, elementos de Seguridad Tamaulipas estuvieron al pendiente de que no hubiera personas que por imprudencia quisieran cercarse a ver este espectáculo poco común; “pero no es posible porque miles de personas se congregaron cerca del río para ver la creciente”, explicó Rivera.
Para el martes se espera que el nivel del río se ubique en su cauce normal, que es de entre 70 y 80 centímetros, pero con mucha corriente todavía


