Titanes : Campeonas

Nada hay más satisfactorio para cualquier persona que el rostro del triunfo, la victoria, el haber llegado a la meta. El domingo tuvimos la oportunidad de vivir uno de los mejores momentos de los últimos años: titanes, equipo de fútbol femenil ha logrado su primer triunfo en torneo, su primer campeonato.
No es una sección deportiva, lo sabemos, sin embargo, los triunfos no son solamente deportivos.
Recordamos aquellas tardes de inclemente sol tamaulipeco, en que el terrible calor, la tierra y polvo y el aire de los campos de fútbol llanero nos dejaban prácticamente sin habla. El rostro de Víctor García, entrenador de Titanes Femenil lo decía todo: llegaban 3 o 4 chicas a jugar los compromisos establecidos con anterioridad.
El desencanto de Víctor era notable: las chicas no estaban comprometidas salvo unas cuantas. El último domingo del año a la fecha fue distinto: vimos como inundaron la cancha de la Villa Olímpica de Tamatán más de veinte chicas de edades que oscilan entre los 10 y 15 o 16 años, todas, enfundadas en su playera de rayas celeste y blanca, con su short blanco y la disposición que envidiaría el Chepo De la Torre en cualquiera de esos llamados “figuras” y que no son más que un estorbo en la selección.
Las niñas salieron a jugar la segunda parte de un encuentro suspendido por lluvia inclemente apenas hacía unos días, y llegaron con el corazón lleno de esperanzas.
Antes, por la mañana, Daniela y yo estábamos desayunando, disfrutando uno de los más mágicos y divinos encuentros que suele tener el padre con su hija y que son suyos… íntimos: “hija –dije- visualízate levantándola copa del torneo, la medalla o el triunfo; cierra los ojos cuando te estés enfundando tu camiseta, y solamente visualízate triunfando, que el mundo pertenece a quienes nos hemos atrevido a soñar con triunfar: tú eres una de ellas”.
Parece que funcionó el consejo o no sabemos qué ha ocurrido, pero las chicas llegaron al encuentro a dejar el alma y el corazón en medio de los gritos del Víctor, el entrenador que ha sido desairado por periodistas y autoridades deportivas: el único director técnico que se atrevió a inscribir a un equipo de “niñas” en un torneo de varones: la Copa UAT.
Para ello, tuvimos que pasar muchas cosas hasta que don Enrique De la Garza Ferrer y el profesor José E. Manzur nos avalaron la inscripción.
Ha sido una larga lucha que ha convertido a Titanes en una institución o más que eso: en una verdadera familia, donde María, Majo, las González, Aidé o Dany, por citar solamente a algunas, se han compartido el corazón y el esfuerzo.
El domingo lograron el primero de los que esperamos, sean muchos triunfos: un campeonato de la liga local. Titanes comienza a escribir la parte de historia que los deportistas y los hombres de bien merecemos.
Decíamos que no es cosa de deporte únicamente: es disciplina, es acostumbrarse a ganar, pero ganar luchando y mereciendo los resultados obtenidos, de esforzarse para hacer lo que se tiene que hacer, con el corazón y el espíritu en la mano y en el puño levantado.
Regreso un poco y reviso las imágenes del ordenador; entre ellas, el rostro sonriente de Dany, la que llora al triunfo, la que grita y se emociona, la que se enoja cuando no juega bien, la que sabe que el fútbol es su vida y su pasión… la jugadora en toda le extensión de la palabra.
Leal al “profe Víctor” por sobre todas las cosas y a sus hermanas del equipo Titanes, Dany ha comenzado a saborear un triunfo diferente. Había logrado muchos en el aspecto académico y social, pero el deportivo le ha regalado quizá, al día de hoy, el momento que más ha disfrutado en su corta pero increíble existencia.
Hoy estamos en casa contentos, con la camiseta que abriga el número 11 y las cuatro letras mágicas para nosotros: “DANY”.
Hoy nos sentimos parte de ese triunfo, porque sufrimos en cada encuentro, gritamos y aplaudimos su esfuerzo y sus limitaciones… pero más sus triunfos, nuestros triunfos.
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