La temible “burbuja”

Cuando vemos noticias en la televisión, nos preocupa sobremanera lo que escuchamos, amén de los garrafales errores de redacción, dicción y veracidad que, por ejemplo, nos “regalan” los miembros del canal “Milenio Noticias”, y que se han empeñado en hacernos ver que los medios electrónicos están en crisis.

Hoy no hablaremos de ello, porque de alguna manera, no nos escuchan.

Llama poderosamente la atención el hecho de que denuncien irregularidades como la de la llamada “Lady Azcapotzalco”, exhiban la permisividad de las autoridades, y no se haga nada adecuado.

Nadie da seguimiento a las noticias, y nadie ha preguntado a Miguel Mancera qué se hará para que la prepotencia de autoridades judiciales acabe. No se sigue la nota y solo se maneja como chisme “caliente”, que vende, pero no soluciona nada.

Lo que nos preocupa mucho es el hecho de escuchar que a diario se levantan plantones y cierres carreteros que nada ayudan a la imagen del México que nos ha tocado vivir.

Pareciera que no hay más solución que perjudicar a miles para ser escuchados.

En Sonora, el gobernador no ha tenido “tiempo” –ni disposición o voluntad- para atender a los que se quejan del asunto de una presa, o en Oaxaca, parece que no importa que los niños pierdan clases y las carreteras detengan el progreso y las necesidades ciudadanas.

¿Dónde están esos que fueron elegidos para gobernar?

No es congruente que se tenga que bloquear una carretera o hacer un auténtico “mercado” en el Zócalo del D.F. para que seamos escuchados.

Los electricistas han tomado como suya la Plaza de la Constitución y nadie parece entender que nos afectan a miles, o los que toman carreteras lo hacen con toda la impunidad posible.

Insistimos: ¿Dónde está la autoridad? ¿Podemos hacer cuanto nos plazca para exigir orden y justicia?

Sería muy saludable que esos gobernantes de vez en cuando salieran de sus cómodas oficinas, de sus lujosos y cómodos vehículos y se dieran un buen “baño de pueblo”, para que entendieran qué nos afecta, qué nos falta o de qué nos quejamos.

A nadie pareciera importarle lo que sucede, porque nadie quiere hacer nada. ¿Para qué querían gobernar?

Gobernar, o así lo entendemos, no es sentarse a desechar la mayoría de audiencias para la gente, como si se tratara de un gran favor que nos hacen. Ellos cobran porque nosotros los pusimos, así de claro.

“A ver si te conceden audiencia” ¡No! No son dioses: son tan humanos como nosotros, o eso parece, y estamos preocupados porque hoy en día todo se resuelve con actos vandálicos, con violencia y bloqueos.

¿Dónde está la política?

Reiteramos el hecho de que en la carretera Tula-El Huizache la autoridad se hizo presente y se les “leyó la cartilla” para que no cometan delitos y protesten como marca la ley: falta garantizarles que serán escuchados, claro está.

Pero en el país está proliferando esta forma de protesta que no deja nada bueno.

Estamos fastidiados de escuchar discursos de que estamos todos bien y que no pasa nada: no hay más mentira que la que se cree, y pensamos que quienes han aspirado a hacer política en una administración, federal, estatal o municipal, deben tener la capacidad humana de escuchar para resolver los problemas.

No somos de la idea de la violencia: pensamos que se pueden atender las cosas, arreglar conforme a la ley, pero en forma diligente.

No estamos para esperar días, semanas, meses o años, a una solución que, por cierto, no ha llegado.