En resumen, aquello se antojó como el momento de la reconciliación.
Y es que si en el 2012 por confiados, por arrebatados, por “marros”, o por falsos mordieron el polvo, hoy se tomaron de la mano y, optimistas, todos empujan para adelante.
Como si fueran hermanitos, los priístas de Tamaulipas lanzaron la señal de que hoy son otros, que los golpes bajos, la cerrazón, la prepotencia y la indiferencia ya forman parte del pasado, de ese pasado que casi los sepultó y que ya están dispuestos a olvidar.
Hace un año, en ese mismo lugar, en el Polyforum de Ciudad Victoria, una voz sonó potente y les aconsejó a los priístas que no jueguen, que no ignoren y que, por el contrario, el PRI y los gobiernos que emanaron de el, se muestren comprensivos, humildes, abiertos y más responsables con la ciudadanía, que son los ingredientes para evitar probar el sabor de nuevas derrotas.
El dueño de esa voz fue Heriberto Ruiz Tijerina, dirigente del MT, quién con su mensaje se lo jugo todo, pero hoy parece que su llamado hizo eco, que movió a la reflexión y se aplicó, por eso ahora el tricolor gobernará en el 82 por ciento del territorio tamaulipeco.
Y fue el gobernador, Egidio Torre Cantú, quién le concedió la razón, cuando en el mensaje que ofreció en la reunión del Consejo Político Estatal señaló: “Hace un año la ciudadanía nos dijo lo que debemos hacer”, con lo que se entiende que el PRI escarmentó con sus errores.
El gobernante tamaulipeco fue el centro de atención en este cónclave que concentró a miles de priístas, en virtud de que César Camacho Quiroz, dirigente nacional del partido, y Ramiro Ramos Salinas, líder estatal,-los otros dos oradores- coincidieron en que es gracias a la labor del mandatario que el PRI se coronó con la victoria en la jornada electoral del pasado 7 de Julio.
Y allí, en ese lugar, estaban todos, menos uno, el doctor Rodolfo Torre Cantú (Q. E. P. D).
Fue por eso que su hermano lo recordó cuando dijo: “Aquel 28 de Junio del 2010 cambió nuestra realidad y puso a prueba nuestra fortaleza, pero a la adversidad se le enfrentó con amor y la superamos”.
Y en ese lugar estaban también los triunfadores y su rostro satisfecho, sonrientes, como Alejandro Etienne Llano y Gustavo Torres Salinas, próximos alcaldes de Ciudad Victoria y Tampico, junto sus 33 compañeros de partido, que con tranquilidad se acomodaran en la primera silla de sus respectivos ayuntamientos.
Pero también la derrota que el PRI sufrió en Matamoros, Nuevo Laredo y en otros municipios tuvo un espacio en ese evento con palabras de lamento por parte de algunos de los oradores.
Sin embargo, no se notó la tristeza en sus rostros, como en el de tres mujeres que ocuparon la primera fila, Ivonne Ortega, Amira Gómez Tueme y Mercedes del Carmen Guillen Vicente, “Paloma”, para los cuates, quién lucía un nuevo “look”, que le se muy favorable.
Parece que el PRI asoma su nueva cara y está dispuesto a sumar para las jornadas que vienen.
Se antoja, que su corazón late al mismo tiempo.
Como lo exige su líder nacional.
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