Por si fuera poco con el grave problema de salud propiciado por el desmedido número de casos de dengue, el intenso calor que padecemos en la entidad está comenzando a hacer estragos. 41.5 grados centígrados registrados apenas este miércoles nos ponen en alerta sanitaria a todos.
En contraste, China registra diez muertos por calor, cuando tienen temperaturas de 41 grados, lo que para nosotros es casi “normal” en esta época. La verdad es que hemos tenido un verano demasiado caluroso, y la Secretaría de Salud ha intensificado las acciones para evitar problemas de salud pública, tratando de que entendamos cuales son las medidas que debemos tomar, para evitar esos malos momentos que, en ocasiones terminan en decesos.
No queremos ver fallecimientos por calor –y por ninguna otra causa- así que, es importante atender las recomendaciones que nos ofrecen las autoridades sanitarias.
El secretario de salud Norberto Treviño García Manzo ha solicitado a su personal de la SST que pongan especial énfasis en estos problemas que nos aquejan: dengue y calor, entre los más importantes, sin dejar de atender los que ya se tienen contemplados en los programas oficiales, y a los que se inyecta una buena cantidad de recursos para garantizar que no haya problemas mayores.
Dicen los que saben que somos la tercera ciudad –Victoria- con temperaturas altas: solamente dos en el país tienen calor más intenso que nosotros, y se nota a leguas cuando salimos a la calle por cualquier motivo.
Vemos a muchos de nuestros amigos con la piel ensombrecida por el intenso sol que hemos padecido por meses. Hoy, el Astro Rey es más inclemente que hace décadas y tenemos más peligros como el cáncer de piel y otros que tienen que ver con aspectos dermatológicos.
Las autoridades sanitarias recomiendan tomar mucho líquido, preferentemente, agua o sueros de los que distribuyen en forma gratuita y abundante, o si no puede uno, tomar entonces agua con un poco de sal. Dice la experimentada doctora María Alen que se puede agregar el jugo de un limón en la botella y tiene mejores efectos. El caso, sinceramente, es que tenemos que extr4emar las medidas, porque el inclemente sol está a todo lo que da, y los problemas pueden multiplicarse, dejando una estela de desgracias en la familia y la sociedad.
Buscar las sombras que realmente son pocas, no exponerse directamente por espacios prolongados a los rayos solares y en lugar de utilizar cremas para humedecer la piel, fomentar el uso de bloqueadores, mínimo, de un factor de protección solar de 50 para tratar de evitar los problemas que hemos mencionado.
Los niños son más propensos, porque su piel es más delicada y porque tienen de alguna manera menos conciencia del daño de los rayos del sol, así como también los adultos mayores: nuestros viejitos y nuestros hijos son los que más riesgo tienen, sin que lo anterior quiera decir que nosotros no lo tenemos.
No echemos en saco roto las recomendaciones de la Secretaría de Salud del estado, y hagamos que los recursos que se emplean en evitar problemas de salud se puedan justificar adecuadamente, haciendo caso a las recomendaciones que nos ofrecen.
Finalmente, es por el bien de nosotros: las autoridades hacen su parte, pero nosotros tenemos que hacer lo que nos corresponde, porque de otra manera no funciona la cosa.
Así que ya lo sabe: a cuidarnos del inclemente sol, y propiciar que nuestros diputados federales y senadores insistan para que las tarifas de energía eléctrica sean acordes con las temperaturas que padecemos. Es tiempo que nos respondan, que gestionen esos beneficios para nosotros, que buena falta nos hacen.