Cd. Victoria, Tamaulipas.-El regreso a clases y los gastos que ello implica agudiza los problemas económicos que a su vez se reflejan en la dinámica familiar que puede llagar hasta el conflicto por lo que se hace necesario que los padres de familia no caigan en la desesperación por la crisis que los gastos escolares generan.
Partiendo que la crisis en genera miedo, ansiedad, depresión y respuestas similares en la población derivadas del impacto inmediato; es un apremio que desde la institución, desde la sociedad civil y desde el propio seno de los hogares se contrarreste el impacto que está teniendo la situación económica que en temporadas como la que se vive al regresar los hijos a la escuela.
Al mencionar lo anterior el licenciado Cesar Carranza Aveldaño, especialista en psicología y sociología, además de ser catedrático de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, puntualiza si a lo antes dicho se le agrega la crisis económica que lastima a las familias el panorama es mucho más complicado.
Por otra parte haciendo referencia a la crisis que se padece en todos los sentidos sustenta que lo peor que se puede hacer es quedarse estáticos ante lo sucedido:
-Pero si partimos de que el miedo y la angustia generan dos tipos de respuesta, siendo una de ellas, precisamente el quedarnos paralizados ante el temor mismo, y el temor nos inmoviliza y no nos da oportunidad justamente de afrontar situaciones sino que permitimos que la ola misma de la crisis nos invada, nos sujete, no permitiéndonos accionar; pero por otra parte en situaciones límite como las que se están padeciendo propician hacer un recuento de los recursos personales, familiares y del entorno en el que vivimos para determinar cómo actuar.
En base a lo anterior, Carranza Aveldaño, sustenta:
-Es aquí la otra cara, porque el miedo en lugar de paralizarnos nos activa, y más que preocuparnos nos ocupamos, y el miedo se trasforma en una acción que posibilite esa plataforma de lanzamiento para afrontar los retos que implican necesariamente un crecimiento.
Señala que la crisis que hoy se escucha con este impacto en lo económico, tiene otras connotaciones:
-Si vamos a las crisis que tenemos en nuestras vidas, vemos que estas forman parte de la vida misma, de nuestro crecimiento, de nuestra evolución, porque como dicen los especialistas que en nuestras vidas somos un constante transitar, nacer, vivir intensamente y luego abandonar, y el abandono implica necesariamente una crisis y en este contexto hoy día la crisis es un momento circunstancial de nuestra vida que nos da la oportunidad para afrontar la situación con una nueva experiencia.
Para el académico la situación económica que se vive ha generado ya una serie de reacciones a nivel individual y familiar; pues considera que siendo el entorno doméstico el que más cercano se tiene, en este se reflejan actitudes que deben de ser consideradas:
-La situación es compleja, se va desde la recriminación, echar culpas, de criticar, de enojarnos, que son reacciones válidas, pero ante estas circunstancias es necesario fomentar la proyección de la otra cara de la crisis, que debe ser de crecimiento, de fortalecimiento, de poner en marcha nuestros recursos personales con los cuales contamos en lo individual y en lo familiar.
Considera que aún cuando no hay recetas mágicas que apliquen a un colectivo, en estos momentos de adversidad económica se debe de asumir que la familia esta transitando en épocas diferentes y en circunstancias distintas, porque esta no es la primera y sin duda no será la última crisis que se vive:
-Aquí nos debe quedar claro que los cambios generan una nueva dinámica de familia, donde ambos padres están incorporados por necesidad al mercado laboral, los hogares se han llegado a convertir en espacios vacíos en donde padres e hijos coinciden solo en el momento de la comida o de la cena, si bien va y ahí surgen sentimientos de culpa, los conflictos familiares, los problemas con los hijos e incluso de la pareja, aunque se tenga conciencia que las cargas de trabajo son para solventar las necesidades de la misma familia, pues si no se trabaja por partida doble difícilmente se tienen los satisfactores elementales.