A rendir cuentas

Este lunes, como comentábamos en anterior colaboración, inició oficialmente el proceso de entrega-recepción en los 43 municipios tamaulipecos, y hemos visto información de toda índole, desde la que asegura una transparencia en las cuentas hasta la menos positiva que habla de endeudamientos sin razón o enriquecimientos poco claros, es decir, que habrá a partir de la puesta en marcha de la próxima administración municipal, nuevos ricos en varios municipios tamaulipecos.

Pese a que nos han dicho que no se dan estos casos, en las calles vemos una inusitada transformación de algunos personajes de primero y hasta cuarto nivel: cambio de automóvil por vehículos del año y de lujo, cambio en fachadas de casas, mobiliario y gustos recreativos: antes irían a vacacionar a la playa Miramar, y hoy lo hacen en Can Cun, la Isla de Padre o algunos sitios más exóticos.

También vemos que son personas que vestían prendas discretas y hoy se ufanan en utilizar esas “de marca” que ostentan muchos individuos, publicitando a las grandes firmas comerciales de ropa casual.

Cambios, muchos cambios veremos, y si no, como decía aquel ilustre personaje: “al baile vamos”.

Pero tenemos que destacar que se ha avanzado en muchos municipios, y Victoria es uno de los más claros ejemplos. Perdone el lector, pero realmente nos ha dejado altamente satisfechos la administración de Miguel González Salún, quien antes dejó una positiva huella como diputado federal y dirigente del sector popular de su partido, el Revolucionario Institucional.

Por una estúpida tradición todos los alcaldes tienen detractores y aduladores, encargados de correr rumores buenos y malos: que se robaron el dinero del pueblo o que hicieron más de lo que realmente hay: no entendemos a veces la magnitud de la obra realizada gracias a estos individuos encargados de difamar o esconder lo que realmente existe.

Se habla de endeudamientos millonarios y la ignorancia nos lleva a decir que todo se lo robaron y se encuentra en las cuentas particulares de los encargados de administrar a los municipios.

Nada más falso existe que lo anterior, aunque en ocasiones, insistimos, tiene algo de verdad.

Se escuchan y leen rumores de que en Matamoros la contraloría tiene mucho trabajo y cuentas pendientes: demandas y posibles encarcelamientos, al igual que en Reynosa o Nuevo Laredo. Siempre en las grandes ciudades se habla de grandes fraudes, y en los municipios de corta extensión y pocos habitantes se escucha que se desviaron recursos para la casita o el rancho del sujeto en cuestión.

En tanto no se tengan pruebas, lo más prudente es callar, sin lugar a dudas.

Existe en cada uno de los 43 municipios un grupo de personas que se encargará de la entrega y otro que recibirá la administración. Posteriormente saldrán los detalles que el Congreso del Estado deberá calificar en las cuentas públicas correspondientes.

No adelantemos vísperas, dejemos que se haga el trabajo de entrega-recepción, y que luego los auditores hagan su parte para garantizar que nuestro dinero fue bien empleado, o al menos, que está en las obras de todos los días.

La pavimentación, por citar algún ejemplo, está ahí, y costó dinero: a nadie le regalaron el pavimento y mano de obra, o los focos del alumbrado público también tuvieron un coste que se cubrió, al menos, la mayoría de las veces.

Cierto es que hay obras que han sido duramente criticadas por la sociedad, considerando que resultan poco útiles para la comunidad, sin embargo, esperaremos a ver qué sustento le dan a las mismas. No hagamos de los alcaldes salientes la fama de sinvergüenzas antes de que se demuestre cómo se gastaron el dinero, que es difícil de administrar cuando se tienen muchas necesidades y el recurso es limitado.

Demos, pues, un voto de confianza antes de criticar.