Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Desde que era un niño de tres años de edad, Juan Manuel Bernardino Martínez recuerda que sus padres se dedicaban a la elaboración de ‘banderitas’ y adornos alusivos a la independencia de México. Hoy tiene 31 años y continúa con ese oficio que dice, le gusta porque es lo único que sabe hacer.
Su familia, integrada por seis hermanos, es parte de una amplia comunidad de artesanos que se dedican a este oficio en San Pedro Totoltepec, una pequeña comunidad de 16 mil 872 habitantes que pertenece al municipio de Toluca, en el Estado de México.
Dice Juan Manuel que desde 1985 su familia, luego de elaborar este tipo de artesanías, visita Nuevo Laredo para venderlas sobre todo al turismo ‘gringo’, como llama a los anglos que viven en Estados Unidos, y también a los mexicanoamericanos.
“Desde que recuerdo, mis papás venían aquí para venderle a los gringos, pero desde hace algunos años que ya no se vende igual porque ya no vienen a comprarnos”, lamenta.
Argumenta que la ausencia del turismo norteamericano ha sido el principal motivo para que quienes más les compraban sus artículos, ya no vengan a Nuevo Laredo.
Los turistas, cuando venían a raudales a esta ciudad, compraban el 90 por ciento de su mercancía, mientras que los residentes locales el 10 por ciento restante, pero aun así no tiene la intención de dejar este negocio que ya es una tradición para él y su familia.
“Nosotros lo hacemos porque somos artesanos”, sostiene este joven de tez morena y bajito de estatura, como los habitantes de su comunidad.
Una tradición familiar
El 24 de agosto se colocó en una esquina de la principal plaza de esta ciudad, la Hidalgo, y desde entonces espera con paciencia que los clientes se acerquen para la compra de algunos de sus artículos, los que tiene colocados de manera cuidadosa para que sean vistos por el escaso turista, con la intención de venderlos.
Fluido en su hablar y con un evidente acento de quienes habitan en las zonas populares de los barrios de la ciudad de México, Juan Manuel dice que a veces tiene miedo de venir por todo lo que le han contado de esta frontera.
Pero aun así su necesidad es más grande, por lo que acompaña a uno de sus hermanos, quien es el propietario del negocio, para ofrecer sus vistosos y populares productos, los que dice, son parte de una tradición que se va perdiendo poco a poco en el norte de México.
De los 28 años que tiene de venir a Nuevo Laredo, dice que las ventas se desplomaron al igual que las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York, en el año 2001, porque desde entonces en turismo dejó de venir a esta ciudad, y por consiguiente, las ventas bajaron.
Aun así le pone esmero al negocio y vende barato, porque no hay mucha competencia en los inicios del Mes Patrio, cuando a esta fecha solían colocarse dos docenas de comerciantes de banderitas en dicha plaza; hoy solo dos se disputan el escaso turismo.
Los precios varían desde los 8 pesos una pequeña banderita, hasta 400 una grande de 3.5 metros de largo por 1.30 de ancho, el que mantendrá hasta el 16 de septiembre, después del desfile, porque las autoridades dispusieron que ese día se retire.
La familia de Juan Manuel conoce casi toda la República porque ha viajado por todos lados ofreciendo sus productos; Puebla, Oaxaca, Baja California, Chiapas, Monterrey, Veracruz y muchos otros lugares, aunque dice que solo es por esta temporada, ya que el resto del año se emplea en las maquiladoras locales o las que hay en la ciudad de Toluca, distante a solo 40 minutos
“Trabajamos en fábricas cuando no hacemos las banderitas, y aunque no hay turismo los niños son los que nos compran…bueno…los papás que no quieren que sus hijos hagan berrinche”, señala con despreocupación mientras un cliente se acerca.
San Pedro Totoltepec es un pequeño pueblo cercano a Toluca, y donde l 48% son hombres y el resto mujeres, y aunque la mayoría de ellos se dedica a la agricultura, ganadería, explotación forestal y la industria manufacturera, pesca, comercio, servicios y otras actividades productivas, la tradición de hacer productos alusivos a la Independencia de México, al igual que los tradicionales tejidos de estambre, es una tradición de muchos años entre algunos sectores de esa comunidad, cuenta Juan Manuel.


