El cronista… el amigo

Este miércoles nos llevamos una sorpresa desagradable pero inminente: el muy estimado tamaulipeco Antonio A. Maldonado Guzmán se nos adelantó en el eterno e insalvable viaje sin retorno a la posteridad, a la historia, al recuerdo de quienes tuvimos oportunidad de interactuar con este personaje que nos regaló invaluables horas de amistad y conocimientos.
El profesor Maldonado, (Victoria, 1942) era de los sobrevivientes de la antigua Escuela Secundaria, Normal y Preparatoria del Estado de Tamaulipas, hoy, Casa del Arte, y ahí llevó a cabo sus primeras instrucciones que le llevaron a ser licenciado en pedagogía, con especialidad en lengua y literatura española. Era un hombre que supo para qué era la palabra, escrita y hablada: un maestro de la forma de tratar a las personas como lo que eran: seres humanos.
Posteriormente, estudió para obtener el título de licenciado en derecho.
Recordamos allá por el año de 1980 cuando conocimos a “Tony” Maldonado, entonces, director de la Benemérita Escuela Normal Federal de Tamaulipas, la inolvidable BENFT de las castoras, equipo de basquetbol donde jugaron sus hijas, las “cuatas” Maldonado, participando en los grandes clásicos entre las Castoras y Potrancas, el proyecto de Gil Aguilar que siempre tuvo el respaldo y apoyo de don Benito Haces, un maravilloso ser humano de nuestra ciudad.
Maldonado tuvo a su cargo la coordinación de esfuerzos en la BENFT, donde muchas generaciones tuvieron oportunidad de recibir los conocimientos del profesor, quien se caracterizó desde sus inicios por ser una persona noble y sencilla. Nunca se le subió ningún puesto o cuenta de cheques a la cabeza. Tony Maldonado supo mantener su sencillez humana, su don de gentes… su trato claro y directo, con la amabilidad que otorga el ser descendiente de una familia que sabe qué es un valor humano y cual es la forma de conducirse con el respeto correspondiente hacia todos los que nos rodean.
La vida da muchas vueltas, y Tony Maldonado tuvo que dejar la BENFT, para abrazar una actividad apasionante: la historia.
Quince años fue cronista de la ciudad, ocupando un puesto determinante para conocer nuestros orígenes y bases. Ahí, discreto, sin luces ni aparadores, Maldonado Guzmán supo encontrar las bases de nuestras raíces, mismas que quedaron plasmadas en sus más de quince libros que tiene registrados.
Los orígenes y muchas cosas más están ahí, gracias a la labor de gente como el profesor Maldonado Guzmán
Decíamos que tuvimos oportunidad de conocerle en aquellos tiempos en que el deporte estaba dirigido por don Carlos Adrián Avilés Bortolussi y el profesor Eduardo Javier Fuentes Acevedo, otro personaje de la historia tamaulipeca que nos deleita con su charla y nos regala su sencilla y clara amistad hoy en día.
Era el profesor Antonio Maldonado una persona muy especial.
Resaltamos y reiteramos que siempre tuvo la sencillez para entregar lo mejor de sí mismo a cada persona que se acercó para tratar de resolver alguna situación, cualquiera que fuera.
El hombre, el padre, el educador, el funcionario… el historiador.
El ser humano.
Duele saber de la partida de personas con esa calidad humana. seguramente, donde se encuentre en estos momentos estará tratando de ayudar a quien lo necesite, transmitiendo sus experiencias y conocimientos de la forma en que lo hiciera en nuestra ciudad, como profesor, como persona… como historiador.
El profesor Antonio A. Maldonado Guzmán perteneció a una familia de mucha tradición en Tamaulipas, y estará recibiendo el tributo y agradecimiento que se le pudo dar en vida.
Fue reconocida su capacidad por el alcalde Miguel González Salum y un sinnúmero de tamaulipecos que se dedican a la política.
Descanse en paz, el estimado y querido profesor Antonio A. Maldonado Guzmán, el entrañable amigo, el ser humano… el hombre.
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