Que diputados paguen impuestos: Pueblo

0

Resulta impresionante la cantidad de mexicanos que se han manifestado en contra de la reforma hacendaria de nuestro país que pretende hacer más ricos a los ricos y que los que estamos inscritos en los padrones tributarios paguemos más, sin importar que un 70 por ciento aproximadamente, de causantes, no paga tributo alguno, entre ellos, nuestros diputados y senadores, como uno de los muchos e inmerecidos privilegios que ellos mismos se auto imponen.

Las voces de la frontera se han manifestado en contra de que se homologue el IVA en esa zona, dado que es un sector donde la industria manufacturera y maquiladora tiene una gran cantidad de empleos para mexicanos que finalmente tienen qué llevar a su casa gracias a estas empresas.

De igual forma, han criticado el que con un impuesto se pretenda reducir la obesidad. Nada más ilógico, dice la gente. Dirigentes de partidos políticos se manifiestan en contra de que las colegiaturas causen IVA, con el argumento de que la educación de calidad cuesta mucho dinero, y aparte de eso, habrá que pagar 16 por ciento más. Se considera que habrá conflictos en el llamado “Pacto por México” por el tema de referencia.

Pero lo que ha indignado a la población es el c aso de diputados y senadores, de todos es sabido que tienen unos sueldos insultantes: ganan más de 100 mil pesos al mes, mas lo de sus dietas y comisiones, canonjías y demás, lo que les hace nuevos ricos por tres años, mas lo que se acumule, porque por lo general brincan de un puesto a otro.

Lo grave es que ellos son los que autorizan las leyes, y ellos mismos se autoimponen esa exención de pago de impuestos, cuando la gente que realmente trabaja tiene que pagar por todo, y ahora, hasta por alquilar viviendas.

Dice la gente que no es justo que 500 mexicanos estén entre algodones, sintiendo que son “la última coca del desierto” o que son “bordados a mano”. Algunos de ellos no tienen la mínima instrucción ni formación ciudadana: hacen y deshacen amparados en un fuero de impunidad a sus tropelías.

El fuero no es para delinquir sin ser molestados: lo han mal entendido estos 500 malos mexicanos, mas los senadores que van por el estilo.

La ciudadanía exige patrones de tributación iguales para todos, y si nosotros hemos de pagar hasta por reír, lo justo es que estos individuos que trabajan unos cuantos días a la semana y cobran como si fueran eficientes, también paguen lo que corresponde.

Nada más irracional que lo que cobran en un país en recesión donde el desempleo sigue creciendo, y nuestros muchachos, bien preparados en escuelas particulares y públicas no tienen empleo, cuando ellos se pasean por el país –y a veces, por el mundo- a costa del erario público, autorizándose aumentos a diestra y siniestra, privilegios económicos y de otra índole como automóviles y hasta sus modernas “Ipad”, que, seguramente, la mitad de ellos no tiene idea de para qué son, aparte de jugar el Candy Crush.

Los ciudadanos estamos molestos al ver que todos los meses la gasolina nos cuesta más, so pretexto de que se subsidia por el Estado, de que los servicios son más elevados en su coste y los salarios no suben.

Esto tiene tintes de detonante de revuelta social, y hay que verlo de esa manera, y atajar el problema antes de que cause revuelo nacional.

El clamor popular es que esos 500 ciudadanos, vividores para unos, holgazanes para otros, y oportunistas para muchos, cobren lo justo y no les paguen esas millonarias cantidades y aguinaldos que ofenden a un trabajador, pero lo más importante: que paguen igual sus impuestos que lo que se pretende cobrar a quienes sí trabajan.

Los holgazanes deberían pagar su IVA, sus tributos fiscales, y uno más, que sería el impuesto por cobrar sin trabajar.

Eso sería una verdadera y justa aplicación al término de “justicia social” que tanto se pregona en boletines de prensa oficiales.

Aplica para senadores y todo tipo de vividores del presupuesto (líderes, comisionados y delegados, pues).