Advierten aumento de niveles del agua en ríos Salado y Bravo

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Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Las fuertes lluvias que han caído sobre la región del norte de Nuevo León y Nuevo Laredo, provocaron que los arroyos que alimentan el río salado aumenten el cauce del río Salado, importante afluente del río Bravo, por lo que la Comisión Nacional del Agua (CNA), advirtió de una creciente de hasta tres metros.

Ello, debido a que el organismo informó que los afluentes de este río están arrojando un promedio de 114 metros cúbicos por segundo en la región de ciudad Anáhuac, en el norte de Nuevo León y a 85 kilómetros al sur de esta frontera.

Se esperaba que la creciente llegara la tarde de ayer a su cruce con la carretera Laredo-Monterrey, un área baja que en el 2010 fue inundada por los efectos del huracán ‘Alex’, que incomunicó Nuevo Laredo por espacio de dos semanas con el resto del país.

El agua de este río desembocará en el río Bravo, y de allí se almacenará en la presa Falcón, cuyos volúmenes aún no son medidos por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), aunque se mencionó que el viernes llegué una importante avenida de agua por el río Bravo, que pudiera llegar también a los tres metros sobre su nivel actual.

La presa Don Martín, ubicada cerca de ciudad Anáhuac, tiene un almacenaje de mil 200 millones de metros cúbicos, pero las lluvias elevaron su nivel por encima del 50%.

Hay alegría en el campo

Los productores de la región de Nuevo Laredo y Guerrero, debido a las constantes lluvias que el huracán ‘Ingrid’ dejó sobre los ejidos, se encuentran de plácemes, ya que las 10 pulgadas de agua que arrojó el fenómeno, es el equivalente a dos riegos en las áreas de siembra, mencionó José Manuel Silva Anguiano, responsable del módulo en esta frontera.
Dijo el productor que en esta región, que por lo general es seca y con poca lluvia durante el año, las precipitaciones de los últimos son similares a las 18 pulgadas de agua de lluvia que caen en todo un año.

“Con el agua que cayó sobre los ejidos, es el equivalente a dos riegos de agua del río Bravo”, mencionó Silva.

Añadió que las presas de la región de Nuevo Laredo y Guerrero, se encuentran llenas en su totalidad, aunque algunas, las que estaban secas, se encuentran a poco más de la mitad de su capacidad, mientras que las praderas producirán suficiente forraje ´para alimentar al ganado.
El agua que ha caído, dijo el productor, es suficiente para que los campesinos siembren y cosechen en un lapso de 90 días, en caso de que no llueva, pero si sigue lloviendo, el ciclo Otoño/Invierno, que comenzará en octubre, estaría asegurado para la siembra.