Hay que ser congruentes

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No podemos andar por la vida diciendo una cosa y haciendo otra. La congruencia es una virtud que debiéramos manejar todos los seres humanos. El animal aparentemente irracional sabe que la congruencia le lleva a tener su alimento a tiempo: el espíritu de supervivencia le hace ser congruente..

Dicen los que saben que los animales considerados como “salvajes”, prácticamente todos, no atacan al hombre a menos que se sientan amenazados. Todos sabemos que somos la especie más peligrosa e irracional, y en las calles de nuestras ciudades nos empeñamos en ponerlo de manifiesto.

Se critica a quien exige congruencia en la sociedad, tanto a los ciudadanos que nos calificamos como comunes y corrientes, como a los funcionarios, siendo en este último grupo donde más incongruencias se ponen de manifiesto.

De repente, encontramos el discurso –como es el caso de estos días por los fenómenos meteorológicos- donde se expresa una total y absoluta solidaridad, pero la realidad es otra.

Cabe, si el lector lo permite, aplaudir el gesto de Alejandro Fernández o Luis Miguel, cantantes cuya fama existe gracias a gente como usted o nosotros, que escuchamos sus canciones y compramos sus discos. Sin nosotros, no existirían.

Acaban de enviar una gran cantidad de ayuda para damnificados, lo que bien pudieron hacer todos estos grupos y cantantes, actores y demás que ganan millones al año gracias a que mucha gente como los damnificados gasta su dinero en un boleto o un disco compacto.

Nuestros legisladores, funcionarios y demás no son capaces de compartir una pequeña parte de lo mucho que ganan gracias al erario y a los que pagamos impuestos.

Sendas camionetas de lujo para trasladarse a casa y al trabajo nos parecen gastos inútiles. No entendemos cual es la diferencia en que el chofer les lleve en un automóvil modesto y cómodo que en una “ camionetona” de súper lujo: ¿son distintos? ¿Pertenecen a otra clase social? ¿Habrá gente de “sangre azul”?

Actuar con congruencia se aplica a ellos y a nosotros. No entendemos que haya gente –por miles- que maneja automóviles sin placas, con placas vencidas o americanas sin el menor asomo de preocupación, ante la displicencia de las autoridades correspondientes –mas no competentes- que permiten que se infrinja todos los días la ley por miles de casos.

Eso sí, están bien pendientes de que usted no maneje a 45 kilómetros por hora, porque aplican la multa correspondiente.

No nos parece justo que se permita la circulación de quien no tiene sus placas vigentes y no paga sus derechos.

El comentario frío y criticable es: “si no pueden pagar sus derechos, que no compren coches y se vayan en pesera o caminando”, y punto.

Dicen algunos que si usted puede pagar 500 mil pesos por un vehículo, deberá saber –y afrontar- que habrá que pagar 10 o 20 mil de tenencia; si su carro es de menor coste, digamos, 200 mil, pagará seguramente 5 mil o algo por el estilo.

A lo que vamos es que, si usted ha decidido comprar tal o cual vehículo, hágalo, disfrútelo y úselo, pero cumpla con la ley.

No es justo, insistimos, que nosotros paguemos derechos y cientos de victorenses manejan con toda impunidad.

A esa congruencia nos referimos, porque luego queremos que nuestros hijos entiendan lo que hay que hacer y les hablamos de honestidad y valores.

¡Por favor!

Si no somos capaces de cumplir con los lineamientos más elementales, hagamos un alto en el camino y no pregonemos ética, honestidad y valores si no somos congruentes, así de claro.

Somos lo que merecemos, y Victoria merece más de todas estas cosas, ¿no cree usted?