¿CAMBIO DE FORMA, O DE FONDO?
Hoy, dicen algunos políticos miméticos vestidos de azul, inicia una nueva era para la ciudad, al terminar un largo período de mandato tricolor, con lo que presumen le irá mejor, y aunque existen dudas al respecto, las expectativas que generó un posible cambio de gobierno entre la sociedad, son muy altas, por lo que de no cumplirse, el caos será de nueva cuenta el sello para una urbe que le urge sacudirse el yugo de la ignominia.
Carlos Cantúrosas desde los primeros minutos de este martes uno de octubre, ya es el presidente municipal de Nuevo Laredo, y si como dijo en sus discursos de campaña, gobernará con transparencia y rectitud, permítame decirle a usted estimado lector, que en México los políticos son sinónimo de desconfianza.
Para que este nobel político cumpla sus promesas de campaña, deberá sacudirse todo vestigio de arrogancia, hacer a un lado la sombra de su padre y gobernar con autonomía, honestidad y rectitud, elementos que escasean mucho entre la clase política contemporánea, sean del color que sean.
Son muchos los lazos que tal vez lo tendrán atado al cumplimiento de las promesas que hizo, no a quienes estamparon en las urnas el voto para que ganara, sino para quienes le apoyaron de otra manera, por lo que es seguro que en el cabildo y en las secretarías, direcciones y cargos de relativa importancia, veremos a personajes que tal vez no lo merezcan, pero que por su apoyo tenían que estar.
Cantúrosas a partir de este día tiene de frente muchos retos que tal vez no pueda lograr, ya que es síntoma de todos los candidatos prometer y prometer, pero la realidad los ubica y casi nunca logran cumplir lo que dicen durante sus campañas.
Esperemos que la vanidad no haga mella en este hombre ni en sus colaboradores, y que el tener juntos poder y dinero le hagan perder la cabeza, como ya ocurrió con algunos gobernantes, y quiera perpetuar su vanidad en forma de costosos monumentos cuya utilidad en ocasiones es razonable, pero en otros es un verdadero desperdicio de recursos.
A Nuevo Laredo le urge la obra pública, porque esta es su columna vertebral, la que está seriamente lesionada y le impide dar el paso hacia adelante; pero también le urge darle un buen seguimiento a los recursos que seguramente destinará a la educación, a la salud, a la cultura y más aún, a la generación de buenos y bien pagados empleos, no de aquellos que dan lástima y lastiman a quienes los aceptan por no tener una mejor opción
En la ciudad no hay empleo, o al menos el de calidad que merece tener una ciudad que se ufana de tener la mejor aduana de América Latina, porque ¿de qué diablos nos sirve tenerla, si los recursos que genera ni se quedan en la ciudad, ni se saben aprovechar cuando llegan en forma de participaciones federales?
Cada alcalde ha tenido sus momentos de vanidad, y sus deseos de perpetuarse en la eternidad, creando obras de poca utilidad para la inmensa mayoría de este conglomerado social que llamamos neolaredenses.
Como ejemplo, Horacio Garza dice que construyó un bulevar para el desahogo de los camiones de carga. Lo hizo pero con una enorme deuda que pisoteó por muchos años nuestro orgullo, y lo hizo para que la memoria colectiva lo hiciera su huésped permanente durante dos períodos.
Quienes habitaban esos terrenos fueron reubicados a una colonia creada para ellos pero que nunca habitaron, y cedieron a lo más lumpen de la sociedad.
José Suárez López no quiso quedarse atrás y construyó eso que se llama Centro Cultural, un recinto que con la tormenta del domingo se inundó e impidió la primera presentación de Cantúrosas como alcalde, y que ha servido incluso, para la celebración de bodas y fiestas particulares, cuando fue creado para promover la ¿cultura?
La ‘nueva’ ciudad deportiva del poniente que construyó Daniel Peña Treviño, hoy sirve solo como centro de operaciones militares de la Marina, llevar detenidos y aterrizar las aeronaves de esta corporación. Pero eso sí, en su momento lejos de ser el elefante blanco que es hoy, fue un enorme elefante color de rosa de casi 300 millones de pesos, que enalteció la vanidad de un gobernante a perpetuidad.
¿Qué hizo Ramón Garza Barrios, el alcalde que le siguió a Daniel? Solo proyectos que quedaron inconclusos y que heredó a Benjamín Galván. Recuerdo cuando dijo que construiría un gran centro de convenciones y un centro recreativo, para después recular y decir que eso le correspondía a la iniciativa privada.
De todos ellos se dice que cuentan con hoteles de lujo en Los Cabos y en Miami, condominios excéntricos en San Antonio y la isla del Padre, en Texas, lujosas y costosas residencias en Laredo, negocios millonarios en los lugares menos pensados, y ranchos con hatos ganaderos de lo más fino.
Si Carlos Cantúrosas piensa perpetuarse como lo hicieron sus antecesores, anteponiendo la vanidad a la humanidad, estaremos perdidos. Pero no, el sentido común me dice que después de haber soportado tanta ignominia de esos gobernantes, no podría haber cosa peor que otro mal gobernante.
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En la última ceremonia de honores a la bandera que cada lunes se lleva a cabo en la plaza cívica de la presidencia municipal, el descaro y la poca vergüenza subieron de tono cuando de los 21 regidores y dos síndicos con que cuenta el cabildo de la ciudad, solo se presentaron a ¿trabajar? los síndicos Benjamín Neftali y Félix Alemán, además de los regidores Yolanda Castillo, Jorge Isaac López, Jorge Benavidez, Gerardo Madrazo, Martha Chavira, Darío Adán de Hoyos, Bertha Chacón, Adela Sandoval, y Enrique Hernández, es decir, solo 11 servidores públicos de 23, el resto, al igual que éstos, siempre fueron puntuales en cobrar sus jugosos salarios de 60 mil o más pesos mensuales, solo por presentarse una o dos horas diarias, aunque a veces ninguna.
¿Qué acaso por haber sido la última ceremonia de honores no deberían haberse presentado todos, aunque fuera solo por dignidad? No fue así porque ello fue sintomático durante toda esa administración.
Solo esperemos que el nuevo cabildo no vaya a cometer el mismo pecado, y que en vez de esos hombres y mujeres que dicen, sacarán a Nuevo Laredo del bache, nos tocan unos similares, porque de ser así el cambio que se geste será solo de forma y no de fondo.
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Y en materia política en el PRI ya urge que designen al nuevo dirigente, debido al fracaso obtenido por el actual comité municipal de ese partido, Por tal motivo, es seguro que José Ramos Zapara dejará el cargo de un momento a otro, y ese es uno de los motivos por los que el dirigente estatal, Ramiro Ramos se encuentre en la ciudad desde hace varios días.
No encuentro explicación para el retardo en la designación del nuevo dirigente, y aunque se menciona con insistencia a la ya ex diputada local Rosa María Alvarado, el retraso puede deberse a que en el PRI no hay elementos con la capacidad suficiente como para enderezar el barco, o al menos eso es lo que parece.
Me llegó el chisme de que el sustituto de Ramiro Ramos en la dirigencia estatal del PRI, ahora que ya es diputado local plurinominal, será nada menos que el ex secretario de gobierno y ya ex diputado local, Antonio Martínez Torres, será el nuevo dirigente estatal del PRI. ¿Será?
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Hasta mañana