Las tormentas tropicales no tienen partido ni reputación: igual llegan de norte a sur que de oriente a poniente, cambian de rumbo, ritmo, intensidad o velocidad y se desvían hacia donde menos se espera. Tenemos muchos ejemplos históricos de tormentas convertidas en huracán o que se desvanecen horas antes de tocar tierra.
Son pues, fenómenos meteorológicos sin idea de lo que puede suceder en cada momento que pasa; tenemos que acostumbrarnos a ello, y a no otorgar culpas a quien no tiene responsabilidad en ello. Ningún partido político o candidato, funcionario o líder espiritual es responsable de lo que acontece en torno a los fenómenos de esta naturaleza, que quede claro.
En ese sentido, lo que ha quedado como resultado de la inesperada e indeseable visita de “Ingrid” a nuestra tierra, no es más que una serie de daños multimillonarios que hay que enfrentar a la brevedad posible.
Carreteras dañadas con una estimación cercana a los mil millones, casas, calles y avenidas, redes eléctricas y de agua potable y alcantarillado, sistemas de telefonía fija y celular y otras más han quedado inservibles en más de 25 municipios según reportes previos que se siguen ajustando diariamente de acuerdo a las posibilidades de evaluación y atención.
El gobierno de Tamaulipas ha solicitado que se declaren zonas de emergencia los sitios que referimos, y por otra parte, se está viendo la manera de echar mano de recursos, tanto del FONDEN como otras instancias federales, estatales y hasta municipales, pese a que los 43 municipios acaban de llevar a cabo su cambio de poderes y quienes llegan no tienen todavía la forma de disponer de dinero.
El gobernador de Tamaulipas ha sostenido reuniones con funcionarios federales para darse una idea de lo que se necesita, y por otra parte, para programar los apoyos correspondientes en cada rubro de acuerdo a la disponibilidad.
Entendemos que no es fácil sacar dinero de la nada, y los recursos muchas veces están etiquetados de forma tal que se torna muy complejo destinarlos a casos, aunque sean emergentes, para la reconstrucción que necesitamos.
Se torna necesaria una planeación adecuada para tener, etiquetar, gastar, invertir y solucionar los problemas producto de las lluvias.
También no podemos dejar al lado los problemas que surgen en materia de salud, producto también de las intensas lluvias. Contaminación de sitios que propician incremento en casos de cólera y dengue son significativos y han obligado a nuestras autoridades a instrumentar programas emergentes; es probable que tenga que disminuirse el ritmo de varias acciones, a fin de ajustar las necesidades primarias de la población, que hoy en día se reflejan en estos casos clínicos que han hecho que nuestras unidades médicas estén repletas de pacientes que requieren atención urgente.
En Victoria, el presidente municipal Alejandro Etienne considera que la atención a estos problemas es urgente y prioritaria, por lo que se ha tenido que ajustar el programa de obras para que se pueda dar respuesta a las necesidades más inmediatas.
Durante la visita del presidente de México Enrique Peña Nieto a suelo cuerudo, seguramente el gobernador Egidio Torre aprovechó algunos minutos para solicitar más apoyo al gobierno federal, pero se tiene que considerar que hay estados que tienen urgencias mayores, sin que unos sean más importantes que otros, que quede bien claro.
Sería interesante ver que la ciudadanía participa en este sentido, quizá, limpiando un poco las calles que se han llenado de piedras y basura, quiTenemos que ser congruentes, hay que participar para tener la ciudad que queremos y merecemos.
mayores, sin que unos sean m otrazá logrando que haya menos basura en las calles.
Tenemos que ser congruentes, hay que participar para tener la ciudad que queremos y merecemos.