Escúchalos, por favor

Cuando buscamos frases célebres, entramos en el dilema de qué poner, de quién y como orientar la misma; tenemos innumerables publicaciones que se dedican a ello, sin embargo, no es suficiente tener los libros o páginas Web, sino entender qué es el mensaje y a donde quiere llegarse con él.
Un libro cuyo autor no recordamos, llevaba por título “Escúchame, te lo digo con el corazón”, y contenía en la portada una emotiva fotografía de un pequeño vestido con pantalón corto y pintada su carita como de payaso, con una flor en la mano y llevada al pecho, en actitud suplicante.
Somos, pues, los padres los que a veces fallamos con nuestros hijos para poder escucharles, para entender lo que nos quieren decir, o simplemente, porque no tenemos más miedo mayor que el de ser, precisamente, buenos padres.
¡Cuántas personas que tienen su vida asegurada material y económicamente no tienen idea de lo que son sus hijos!
Somos testigos de gente que tiene una importantísima vida social, muchos amigos (conocidos) y un sinnúmero de actividades que les tienen ocupados todo el día, o que se esconden en el intenso trabajo que realizan, pero, nos preguntamos: ¿saben qué grupo musical les gusta a sus hijos?
Una pregunta tonta quizá, estúpida para algunos, pero que nos muestra el interés que tenemos en ellos, o de plano, que no tenemos.
Aquellos tiempos en que The Beatles era el grupo favorito de todos nosotros no se olvidan, porque tanto mamá como la abuela nos mandaban callar cuando los escuchábamos, pero quería decir que estaban pendientes de lo que hacíamos.
Hoy, muchos chicos manejan con el móvil en la mano, omitiendo todo tipo de precaución, en lujosos automóviles que les han regalado sus padres o que son prestados por ellos… pero no tienen lo más importante: la compañía de ellos.
En escuelas y colegios particulares abundan los choferes que llevan a los pequeños para que participen activamente en su formación. Muchas veces son ellos, los choferes, los que saben quien les gusta a nuestros hijos, a qué juegan, que travesura están pensando, o qué examen tienen el día de hoy. Son choferes, pero prácticamente son los tutores de nuestros hijos.
¿No cree que es tiempo de darse el tiempo (valga la redundancia) para ellos, para los hijos?
Es el momento de platicar con ellos un poco, de ir a tomar un refresco o helado, un café con molletes o simplemente, caminar con ellos rumbo al campo donde jugarán, o al teatro donde ofrecerán su recital musical.
Nada hay más maravilloso para un menor que estar en el campo, concentrado en ganar o perder, en anotar el gol del triunfo o pensar si se debe barrer o saltar para cabecera, y voltear a la orilla, allá donde están las tribunas y ver a papá o a mamá sentados, aplaudiendo, gritando o haciendo cualquier cosa, pero estando con nosotros..
Créame, nada más importante que papá o mamá nos acompañen.
Y entonces nos llega a la mente aquella época cuando Pumas era el mundo nuestro y estábamos solos en la orilla, pero aquel día en que llegaron ellos – papá y mamá- no tuvo comparación: fue mejor que cualquier final de la copa UEFA o la del mundo.
Nada hay más importante que escuchar a nuestros hijos, más, en tiempos en que pueden caer fácilmente en actividades ilícitas que, por falta de orientación consideran ellos que son adecuadas.
Hay que buscarles el lado, entenderlos, porque, finalmente, si no lo hacemos, alguien lo hará por nosotros, y no nos garantiza que sea una buena charla o companica oportunidad que nos da la vida.
sea una buena charla o compaacemos, alguien lo hartar el gol del triunfo o pensar si se deñía: un buen consejo viene de papá y mamá, y eso lo tenemos que hace valer todos los días.
Son nuestro más preciado tesoro: tratémoslos como tales.
Nadie dijo que era fácil ser padre o madre, pero si estamos en esto, hay que hacerlo bien y en la única oportunidad que nos da la vida.
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