El clima nos juega malas pasadas en ocasiones: ya tenemos temperaturas cálidas que nos llevan a tomar medidas extremas, y lo mismo comienza a llover o a descender a grado tal que tenemos que sacar de nueva cuenta las chamarras, cobijas y demás. No tiene reputación y tenemos que aceptarlo, porque gracias a la labor destructiva que por años ha llevado a cabo el ser humano es que padecemos estos drásticos cambios hoy en día.
Y con ello, aparecen complicaciones de salud que no nos dejan tranquilos: los problemas de garganta y respiratorios hacen su entrada en el clima familiar, con la consabida molestia por ir a consulta, comprar medicamentos y tomar otros cuidados que, de haberlo hecho con antelación, no tendríamos este molesto panorama.
Los cambios de clima son naturales pero molestos, y hay que aceptarlos como vienen, adaptarnos y hacer de ellos la forma de vida que tenemos y merecemos.
Otros cambios naturales son los que se presentan en la Presidencia Municipal: con la llegada del abogado Alejandro Etienne Llano a la alcaldía vienen una serie de cambios en casi todas las dependencias municipales.
Cierto es que algunos funcionarios repetirán o serán reasignados en tareas específicas por indicaciones del alcalde, pero los cambios también surten efecto… y afectan a algunos por la naturaleza de lo que significan.
En algunos casos, personas que tuvieron una gestión aceptable se han quedado en el aire, sin trabajo, aunque con la mentalidad de que era lo que se esperaba: en la política hay una gran dosis de ingratitud porque quien llega a un puesto de confianza sabe que en cualquier momento puede quedar fuera del mismo, y en ese mismo momento emprender un poco agradable viaje a la zona de los desempleados, jocosamente mencionada por algunos como la RENATA (Reserva Nacional de Talentos).
Entendemos que en todas las administraciones hay gente con capacidad sobrada que hizo su trabajo de la mejor manera posible, y algunos que de plano no supieron –o no quisieron- aprovechar la oportunidad que se les presentó, y utilizaron tres años de su vida para sobrevivir y sacar algunos pesos de más, en ocasiones, de forma poco clara.
Pero no queremos cuestionar los ingresos que hayan tenido los que han pasado por cualquier puesto, porque no depende de nosotros el juzgar, ya que para eso existen autoridades competentes.
Los cambios…
¿Serán adecuados, necesarios u oportunos?
En ese sentido, el presidente Etienne Llano y su equipo de colaboradores o asesores determinarán cuales son los elementos que necesita Victoria para incorporarse a su equipo de trabajo. Seguramente sabrán elegir a los más idóneos para cada puesto, y nosotros suponemos, o esperamos que así suceda.
Confiamos en una fórmula para gobernar Victoria y con el resultado electoral tenemos una administración que hay que apoyar y exigir al mismo tiempo, porque no se trata de que se haga algo a medias: Victoria, en su aniversario y todos los días merece buenos servidores.
Es por ello que en ciertas áreas se requiere de cambios, y algunos son drásticos para la economía de algunas familias locales; en contraparte, los que salen comienzan a experimentar lo que cientos –miles- de tamaulipecos viven cada día al no tener ingreso seguro y no saber cómo dar de comer a sus hijos, pero otros tendrán resuelto este problema por tres años al menos.
Los que se van, los que condenan estos cambios drásticos, están preocupados porque viven en carne propia el fantasma horrible del desempleo, al que están condenados miles de tamaulipecos por el hecho de no tener padrinos o conocidos en ciertas áreas de oportunidad laboral, donde la capacidad personal es secundaria, anteponiéndose siempre la capacidad de las relaciones públicas, conocida de otras maneras en la calle.
Los que se quedan, contentos, los que se van, entenderán a la mayoría de las masas que sufren por subsistir.