El título de esta columna tiene múltiples acepciones y usos, entre otros, se utiliza para describir la facultad, habilidad, capacidad o autorización para llevar a cabo una determinada acción.
En otras palabras, “El poder” se refiere al control, imperio, dominio y jurisdicción que un hombre dispone para concretar algo o imponer un mandato. Así, “El poder” se relaciona generalmente con el gobierno de un país o como la herramienta que un ser humano le otorga a otro para que, en representación suya, pueda llevar a cabo un cierto plan.
En esta ocasión utilizaré la palabra “poder” como símbolo de fortaleza, facultad y hasta abuso de quienes en la iglesia católica utilizan esta capacidad, cuando al inicio de este mes y obviando hechos se promovió la canonización de Juan Pablo II.
En una nota de Juan Carlos Ortega Prado publicada en la revista Proceso afirma que “…el Papa Francisco dio a conocer que Karol Wojtyla (1920-2005) y Juan XXIII (1881-1963) serán canonizados el 27 de abril de 2014.”
En su análisis el periodista @JCOrtegaPrado afirma categórico que Juan Pablo II no puede ser un ejemplo y explica que entre otras cosas brindó amplia protección al sacerdote mexicano Marcial Maciel y a otros curas pederastas.
En este caso se habla hasta de delito por encubrimiento, puesto que hay documentos suscritos a Juan Pablo II para denunciar las violaciones y estupros que habían sufrido por parte de sacerdotes. Hay fechas, nombres y versiones coherentes. Lamentablemente el Papa Juan Pablo II cerró los ojos y siguió aceptando las contribuciones (dinero) que venía de los Legionarios y organizaciones parecidas.
Lamentablemente la historia del Vaticano también tiene registrado el caso del entonces cardenal de Boston, Bernard Law, demandado 450 veces por encubrir a sacerdotes pedófilos.
Escribe @JCOrtegaPrado “En 2002, tras entrevistarse con Juan Pablo II, renunció a su arzobispado… pero fue cobijado por la Iglesia, que lo hizo responsable de una de las parroquias más hermosas e importantes del mundo: Santa Maria Maggiore, en Roma. Apenas en marzo pasado el papa Francisco lo removió.”
Juan Pablo II rechazó en repetidas y pública ocasiones el homosexualismo y lo mismo sucedió para quienes usan condón como medio de protección o de anticoncepción.
Hay evidencias documentadas sobre sus relaciones en favor de Pinochet o Fidel Castro.
El periodista michoacano, asegura que en 1987, Juan Pablo II viajó a Chile y “…junto al golpista Pinochet, salió al balcón principal del Palacio presidencial de la Moneda a saludar a la multitud.”
El mismo Ortega Prado asegura que años después, el secretario personal del Papa, Estanislao Dziwisz, declaró que el pontífice había sido tomado por sorpresa y obligado a salir junto al dictador.
Buscando información al respecto, nos encontramos que fue Juan Pablo II quien modificó las normas para que la iglesia católica pudiera denominar “santo” a una persona, entre otras cosas: vivir los valores católicos en grado heroico y haber realizado dos milagros.
También fue en este período papal que se derogó la figura conocida como “abogado del diablo”, que era el encargado de investigar a profundidad la vida del beato y buscar si perpetró iniquidades en vida. “Ahora sólo se puede hablar bien del candidato a santo.” dice el periodista de Proceso.
El tiempo para canonizar se acortó, pues apenas han transcurrido sólo seis años de la muerte de Wojtyla a su entronización a los altares será el 2014. En otros tiempos se requería de por lo menos 30 años.
Otro problema constante del Vaticano es el escándalo del “Banco Ambrosiano” y que se traduce en lavado de dinero, fraude, vinculación con la mafia y hasta venta de armas en la que estaban inmiscuidos los directivos del Banco Vaticano y sacerdotes de la curia.
El tema es muy amplio y la investigación del periodista Juan Carlos Ortega tiene datos muy precisos sobre este tema, por lo que si desea usted mayores datos, consulte la página http://www.proceso.com.mx/?p=354526.
El poder corrompe fronteras, expande límites. La mesura la proporciona la inteligencia humana porque es campo fértil para el diseño de acciones constructivas, simbólica y progresista.