UN importante sector de la militancia femenil del Partido Revolucionario Institucional está que trina en contra del presidente del Comité Municipal, GUADALUPE REYES PEREZ.
El motivo: la indiferencia y frialdad con que está manejando el caso de las empleadas municipales que recién fueron removidas de la Secretaría de Desarrollo Social al Relleno Sanitario.
Ante su negativa de renuncia sin pago de indemnización, alrededor de 15 mujeres activistas tricolores con trabajo en esa dependencia municipal fueron depuestas de sus cargos y enviadas a tales instalaciones localizadas a la altura del kilómetro 22 de la carretera a ciudad Victoria.
La necesidad del empleo las obligó a aceptar las condiciones de la nueva autoridad municipal de extracción panista y, finalmente, firma de por medio, aceptaron el cambio de dependencia.
Sin embargo, desde el primer día, el gozo se fue al pozo. Primero, por la distancia de su nuevo centro de trabajo y salario modificado a la baja, y, segundo, porque su actividad actual tiene que ver con el mantenimiento y remozamiento de las instalaciones del Relleno Sanitario.
La intención, aseguran las empleadas inconformes, es obligarlas a que presenten sus renuncias ante lo que consideran un cambio radical en la manera en que justificaban el pago de sus catorcenas.
Debido a la falta de apoyo de su instituto político y de la regidora MARIA ELENA GONZALEZ, las trabajadoras municipales-algunas de ellas madres solteras-sienten que tanto su dirigente partidista como la representante en el actual cabildo prácticamente las “están dejando morir solas”.
Consideran las inconformes que lo menos que el líder REYES PEREZ debe hacer es tratar de negociar las posiciones, bien sea manteniendo las plazas o tratando que los cambios lesionen lo menos posible la economía familiar y la dignidad laboral.
Del mismo modo, le recriminan a la 20 ava. edil, que lejos de ayudarlas, asume una posición oportunista para congraciarse con la mayoritaria bancada panista y, a su vez, con la alcaldesa LETICIA SALAZAR VAZQUEZ.
Por cierto, las empleadas que fueron transferidas de la Sedesol Municipal al Relleno Sanitario consideran injusto que la flamante autoridad panista arremeta en contra de empleados priístas, cuando todavía en el pasado trienio incompleto muchos panistas plenamente identificados ocupaban plazas laborales respaldadas en la nómina municipal.
Justo ahí, y a toro pasado, refuerzan su sospecha en el sentido de que el ex alcalde ALFONSO SANCHEZ GARZA vestía los tres colores pero con interior azul.
Mucho habrá de responder en los días por venir el presidente del Comité Municipal del PRI, GUADALUPE REYES PEREZ, a medida que se incremente la inconformidad de sus activistas que les tocó la mala suerte de ser actores en la cuarta alternancia política en la tierra de Rigo Tovar.
En eso de malos momentos priístas, vale la pena mencionar que el ex dirigente estatal priísta y flamante presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local, RAMIRO RAMOS SALINAS, ya sintió lo frío del acero con la fracción panista.
En contra de la pasividad que esperaba, el neolaredense ya se dio cuenta que los diez legisladores del Partido Acción Nacional no serán precisamente “un pedazo de pastel”.
Lo anterior, obviamente, siempre y cuando perdure la hegemonía albiceleste en la legislatura local y no sucumban a los efectos devastadores de lo que se conoce como “la quinta columna”.
Nada raro, por supuesto, tomando en cuenta que cada diputado local tiene sus propios intereses que, en ocasiones, son más sólidos que los partidistas.
Aunque, eso sí, de entrada, los que han dejado más que clara su unidad son los representantes de los distritos matamorenses y el de representación proporcional, BELEN ROSALES, JUAN PATIÑO, JUAN MARTIN REYNA y FRANCISCO ELIZONDO.
Con todo y el mayoriteo tricolor, RAMIRO RAMOS SALINAS no tiene una encomienda fácil como pastor congresal.
Y hasta la próxima.
[email protected]