Poco a poco, los ex empleados municipales que fueron despedidos por la actual administración municipal, van tomando fuerza en el reclamo de sus derechos laborales que fueron pisoteados por la presente administración municipal, al cesarlos sin la liquidación que les confiere la ley, y por la anterior, al haberlos dejado a la deriva.
No es correcto que un patrón despida sin más ni más a sus trabajadores, luego de 5, 10, 15 y hasta 25 años de trabajar en la misma empresa, en este caso la presidencia municipal, para decirles el primero de octubre, día en que inició el gobierno del PAN en la ciudad, simplemente que ya no estaban en la nómina.
Ignoro cuantos trabajadores eventuales hayan sido contratados por el ayuntamiento. Se habla de dos 500, mil y hasta de dos mil, pero se la cantidad que sea, y muy a pesar de que hayan sido eventuales, tienen derechos que la ley les confiere, porque fueron contratados por un patrón para realizar unas tareas bien definidas, por las que se les ´pagó un salario.
Por lo tanto, asó como se les aplicaron obligaciones laborales, también adquirieron derechos laborales, y uno de ellos es el ser liquidado de acuerdo a los años que trabajaron para ese patrón. De no respetarse este derecho constitucional, el alcalde en turno y sus funcionarios de recursos humanos, se verán en serios problemas, porque todos los empleados que dicen ya fueron despedidos, y que podrían ser entre mil y dos mil, unos por ser de confianza, otros por trabajar por contrato, y otros por ser eventuales, sobre todo los últimos, son personas que dependían de ese trabajo, y al ser despedidos, muchas familias están en el desamparo.
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Y mientras eso ocurre con los ex trabajadores municipales, el director de tránsito municipal, José Luis Canales Bermea se congratula de que los agentes viales, que son los mismos que hace unos meses eran insaciables e implacables con los automovilistas, ahora serán unos chicos buenos, amables con los conductores y honrados porque no pedirán dinero a quienes cometan una simple infracción.
No sé si este funcionario tenga una varita mágica, sea un ángel de la guarda o pariente del mago Merlín, que con unas cuantas clases de moralidad, buenos modales y conducta decente, puedan pasar de la inmoralidad a la moralidad, de la extorsión a la rectitud, y del abuso a la aplicación de la ley.
Simplemente no lo creo porque son los mismos agentes que siempre han hecho lo mismo, llegue el jefe que llegue, porque ya están acostumbrados a hacerlo, y porque ese no solo es su estilo de trabajo en la corporación, sino que se trata de un ‘modus vivendi’ entre ellos, por lo que no creo que dejen ese estilo de vida.
Es más, los folletos de propaganda para dar a conocer a los ‘nuevos’ agentes de tránsito, están más enfocados a combatir el soborno entre los conductores, como si nosotros fuéramos los causantes de tanta inmoralidad, y no contra la corrupción, que es allí en donde se ubica el mal.
Combatir el soborno como punto de partida del mal comportamiento de los agentes viales, y no enfocarse a evitar la corrupción, es como decir que los pobres son pobres porque no trabajan y porque son flojos. Nada más falso.
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El actual gobierno municipal encabezado por el alcalde Carlos Cantúrosas, está ingresando en una peligrosa fase por la que todos los alcaldes pasan al inicio de sus mandatos, y que se traduce en la concentración irracional del poder en un solo hombre, lo que los clásicos identifican como autocracia, es decir, la concentración del poder político en una persona, que es la que toma las decisiones sin que el resto de la sociedad participe.
Y si autocracia es lo contrario a democracia, entendemos entonces que nuestro gobernante toma las decisiones de arriba hacia abajo, sin importar las afectaciones e implicaciones sociales que ello pueda generar.
Sin entrar en detalles conceptuales ni sociológicos, algunos de nuestros alcaldes, sobre todo los más recientes, cayeron en esta etapa y se quedaron en ella, al concentrar todo el poder del gobierno municipal en ellos, al pensar que el ordenamiento jurídico municipal debe generarse desde arriba, pese a que exista un órgano de representación popular, que en este caso es el cabildo.
Digo esto porque conforme pasan los días y las semanas, en el actual gobierno municipal se está creando a la par de un gobierno autócrata, una pequeña clase política privilegiada por el PAN/gobierno, responsable de regular el ordenamiento político y jurídico del ayuntamiento, como son los regidores, secretarios, asesores y amigos del presidente municipal.
Entrar en esta fase y no salir es de mucho riesgo para la sociedad