Vivir con calidad

Cuando enfermamos con alguno de esos padecimientos conocidos como “enfermedades crónico degenerativas”, sobre todo, de carácter incurable, nos dicen los miembros del equipo sanitario que hay que llevar a cabo una serie de medidas que tienden a que vivamos con “Calidad de vida”. ¿Qué es calidad de vida?

El término es muy común entre quienes vivimos con diabetes, y la verdad es que pocos entendemos qué es esa llamada CALIDAD, porque no entendemos a futuro las complicaciones… hasta que llegan y nos aquejan, nos abruman… nos destruyen lenta e irremediablemente.

Podríamos decir que el término de referencia hace mención a que tenemos que buscar la mejor manera de vivir, sin complicaciones, sin limitaciones o sin restricciones que nos lleven a padecer otro tipo de problemas.

La fundadora de la Federación Mexicana de Diabetes, A. C., María Levy de Alba decía que ella no padecía diabetes, sino que vivía con diabetes; explicaba que padecerla es no tener control y sufrir complicaciones a corto y largo plazo, y vivir con ella –diabetes- es entender la enfermedad y hacer de nuestra existencia un trayecto tranquilo y sin sufrimientos en la medida que se puede.

Calidad de vida puede ser vivir bien en todos sentidos: físico, clínico, material, psicológico, económico, académico y laboral, sin embargo, sabemos que en la vida que nos toca vivir no es cosa de un día el tener todos los satisfactores cubiertos.

Somos testigos de gente que tiene altas expectativas y las condiciones laborales, por ejemplo, no se les brindan porque están las plazas de trabajo ocupadas por juniors, influyentes o vividores que no permiten que otros lleguen. En otros casos, las condiciones laborales no son las mejores y nos llevan a tener problemas psicológicos o físicos. Muchas cosas podemos padecer antes de tener esa llamada Calidad de vida.

Calidad de Vida es no tener que lamentarnos por los sufrimientos que ocasionan, por ejemplo, los intensos ardores en las plantas de los pies, o no saber qué es un dolor en el metatarso de cada una de nuestras extremidades.

Calidad de vida es comer lo que debemos y disfrutarlo al máximo, sin lamentarnos porque no pudimos saborear un postre o algo más de cualquier alimento. Es aprender a comer y “premiarnos” cuando nos lo hemos ganado, sin abusar del consumo de esos alimentos hasta hace pocos años, totalmente prohibidos para nosotros.

Es vivir con calidad de vida el aceptar nuestra condición y situación y enfrentarla de la mejor manera posible, para lograr alcanzar bienestar físico, mental, sentimental y demás.

No puede vivir con calidad de vida, por ejemplo, alguien que tiene problemas con su pareja porque pronto se despedirá de él o ella, o porque siente que el amor que se entrega no es correspondido.

No puede vivir tampoco, con calidad de vida, quien hace caso omiso a las recomendaciones del sector sanitario y padece una serie de problemas que bien pueden ser ocasionados por aspectos de salud pública –dengue, cólera, etcétera- o por las fallas en el control del consumo de alimentos. Somos lo que comemos y ahí estriba gran parte de la calidad que podamos tener hoy y para los años venideros, que es cuando salen a flote las consecuencias.

Recordemos: las complicaciones crónicas de la diabetes aparecen allá por los diez o quince años de descontrol, es decir, no son inmediatas y no tenemos por qué vivirlas si queremos al vida y hacemos lo que debemos para no sufrir las consecuencias de un mal cuidado.

Hagamos pues, un esfuerzo grande, sobrehumano para vivir con calidad de vida. En ese sentido campañas como “Vive Rosa, Vive Tamaulipas”, o “Chécate, toma el control” surgen como una buena alternativa que nos permita concientizarnos…

… Y hacer lo que debemos, en bien propio y de los nuestros.