Recientemente, el gobernador del estado Egidio Torre Cantú estuvo presente con autoridades nacionales y de otros estados para poner en marcha aquel viejo proyecto que para Tamaulipas podría significar un repunte en su economía: el buscar captar el mercado de oriente para el comercio exterior.
Cuando Manuel Cavazos fue gobernador, el titular de Fomento Económico platicaba de la famosa “equis” que querían trazar: de Monterrey a Tampico y de Matamoros a tula, para ligar aquella pequeña parte de la entidad con el resto del país, vía San Luis Potosí, y que conectaría a los puertos más importantes del Pacífico mexicano con nuestra entidad.
Se hablaba específicamente de Manzanillo, en el estado de Colima.
Hoy los proyectos parecen cristalizar en el papel, esperando que pronto se vean reflejados en una realidad congruente y práctica, que seguramente, de lograrse, implicará la entrada de divisas a Tamaulipas procedentes de aquella lejana región del mundo.
Torre Cantú apuesta al futuro, porque es una obra que no se puede ver en uno o dos años quizá, pero que tiene una repercusión importantísima; imagine el lector lo que implica traer mercancías y otras cosas de oriente para conectarlas con nuestro Matamoros y los Estados Unidos de América.
Excelente, dirían muchos visionarios empresarios.
De todos es sabido que el oriente ha despegado en materia comercial e industrial, tecnológica y otros rubros, pero el crecimiento inusitado permite a muchas otras naciones lograr beneficios al respecto.
El flujo comercial permitirá a la industria un mayor crecimiento que ya se sabrá qué tan benéfico resulta, en base a los logros obtenidos; el caso es que inicia el viejo proyecto pensado hace muchos años por mandatarios de varias entidades, y que seguramente tendrá el apoyo del sector productivo mexicano.
Hay que recordar que Matamoros es el punto fronterizo más cercano entre la línea divisoria de México y Estados Unidos con la capital norteamericana –Washington-, lo que hace sumamente atractivo el proyecto de acercar la importación del lejano oriente a estos lares.
En un proyecto de esta naturaleza ganamos todos, sin lugar a dudas.
Los tamaulipecos, porque habrá mayor tráfico en nuestras rúas, lo que implica la derrama de capital por parte de choferes, empresarios y otros mexicanos que tienen actividad profesional coincidente con los intereses que se pretende impulsar.
Los mexicanos, porque habrá mejores vías de comunicación, y seguramente algunos podrán vanagloriarse de ser parte de esta decisión, ya que resulta más “cercano” viajar por esa ruta –Manzanillo-Matamoros- que a través de los Estados Unidos.
No tenemos aún datos que hablen del inicio de estas obras donde intervienen el gobierno federal y varios estatales, pero seguros estamos que ya autorizado el mismo proyecto, habrán de dar celeridad a las obras correspondientes, lo que impactará también en la creación de fuentes de empleo para la zona donde tiene que ver todo este proyecto que, al momento en que se concluya, significará mucho dinero para Tamaulipas, que finalmente es lo que nos ocupa.
Se requiere de la búsqueda de alternativas para hacer más eficiente el comercio exterior, y el presente plan es una clara muestra de que no estábamos tan errados hace años, por lo que, en conjunto con autoridades involucradas, tendremos en poco tiempo la ruta que permitirá alcanzar una mayor cantidad de recursos.
En ese sentido, el gobernador Egidio Torre Cantú debe sentirse contento, porque en forma por demás eficiente, habrá más empleos, más derrama económica, y mejor panorama para el Tamaulipas de todos nosotros.
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Una vía de desarrollo
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