Diplomacia de poca altura

Como su nombre lo indica, un diplomático debe ser correcto en toda la extensión de la palabra; desde su forma de comportarse, de vestir, de hablar, de dirigirse a los demás y sobre todo, debe ser diplomático cuando se dirija a personas sea cual sea su condición económica o social.
En Laredo, Texas, existe un personaje llamado cónsul general de México, que se supone representa a nuestro país en el marco de las buenas relaciones de vecindad con Estados Unidos y con las personas, aunque ayer el diplomático Miguel Ángel Isidro mostró su verdadero y real rostro, que nada tiene que ver con la diplomacia, ni la educación de una persona que se presume, debe ser educado pese a que las circunstancias le sean adversas.
Miguel Ángel es un personaje ‘light’ y de revista, que está acostumbrado a que se haga lo que dice y a no ser rebatido.
Es más, en la vecina Laredo me dicen que se trata de una persona a quien le gustan los reflectores, tal vez por ello siempre se le ve en reuniones con la alta sociedad de aquella ciudad, o jugando golf en el Casa Blanca, al igual que en reuniones sociales con funcionarios o los adinerados, con quienes sale en los diarios.
Este diplomático quien se dice es cónsul general de México, no representa los intereses de su país, sino los que su propia vanidad le confieren. Tampoco defiende los intereses de sus paisanos cuando son agredidos por alguna autoridad en aquella ciudad.
La artera agresión que un grupo de inmigrantes indocumentados indefensos y desarmados sufrió a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza en el barrio Azteca de Laredo, develó el verdadero rostro de este personaje, a quien de seguro le llamaron la atención en la cancillería, porque estaba tan de mal humor la mañana del jueves, que no solo calló a este reportero al impedirle cuestionarlo sobre el asunto, sino que fue tan tibio en sus respuestas, que de seguro ‘justificará’ la actitud de los policías gringos en contra de los indocumentados.
Y es que a Isidro le molesta mucho cuando ocurre una situación similar en Laredo, Texas, y no por la agresión misma a sus connacionales, sino porque deberá seguir los protocolos diplomáticos para exigir justicia y una investigación de los hechos.
¿Pero cómo le va a exigir cuentas a sus amigos de la Patrulla Fronteriza, con quienes de seguro juega golf los fines de semana? ¿Cómo a las autoridades municipales u otra autoridad federal o estatal, con quienes se reúne los fines de semana para departir sus anécdotas?
Isidro, en su postura de integrante de la ‘High Society’, olvida que representa los intereses de una nación expulsora de migrantes, los que en su constante peregrinar hacia Estados Unidos, son humillados y hasta asesinados en aquella nación, y ante quienes solo emite débiles protestas para no manchar su pundonor de hombre de bien.
Me cuentan quienes lo conocen mejor que yo, que Isidro es un personaje de revista, a quien le gusta salir en los diarios al lado de los adinerados y poderosos de Laredo, cuando debería atender los asuntos para los que se le paga.
Uno de ellos es el caso del asesinato de Guillermo Arévalo Peraza, ocurrido en septiembre del año pasado, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza lo baleó y asesinó, cuando estaba en el lado mexicano, pescando. ¿Qué hizo Isidro? Simplemente nada, porque una familia quedó trunca, y varios niños en la orfandad.

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Y para no variar, no entiendo cómo es que el gobierno federal envía a funcionarios de boca cerrada que no quieren saber nada con los medios de comunicación, cuando de noticias por ofrecer se trata.
Resulta que el flamante delegado regional del Instituto Nacional de Migración, Ezequiel Álvarez, desde que tomó el cargo, hace pocos meses, no ha dado una sola entrevista a la prensa, bajo el absurdo argumento de que si habla le regañan en la ciudad de México.
Ignoro qué es lo que oculten al interior de dicho organismo, ni si la corrupción que la caracteriza y que va en detrimento de los derechos de los migrantes, sea lo que no quieren que se sepa, por lo que creo que el gobierno federal debería ser más flexible en sus relaciones con la prensa, porque lo único que deseamos reporteros y periodistas, es información, simple y llanamente información.
Ezequiel creo que sustituyó a Aurelio Alamán Bueno, cuyo apellido nada tuvo que ver con su actitud dentro de dicho organismo, ya que resultó ser más que bueno, completamente malo, por los cotos de corrupción que se crearon a su alrededor, lo que le costó el cargo, y casi la libertad.
Pero bueno, el señor Ezequiel no está exento de cometer errores, y cuando ello ocurra, de seguro allí estaremos no para que nos de la noticia, sino porque de seguro el será la noticia.

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El miércoles, cuando pasaba por los pasillos del área de comunicación social, me sorprendió ver a Angélica, Rosy, Esmeralda y a Cristina, sentadas en una fría banca en calidad de ‘congeladas’ por la actual administración municipal, para ser puestas a disposición de Recursos Humanos y cambiarlas de área, ya que al ser sindicalizadas no podrán ser despedidas, tal y como ocurrió ya con dos mil trabajadores.
Si bien en ocasiones los cambios son necesarios para el mejor funcionamiento del engranaje corporativo de una empresa, creo que lo que funciona bien, independientemente de que material esté hecho, debe quedarse en el mismo lugar, solo porque funciona.
Pero no, tal parece que la política de la actual administración municipal es desaparecer todo vestigio de lo que ‘huela’ a PRI, y aunque no todos los que trabajaron en anteriores administraciones priistas necesariamente militan en ese partido, para los funcionarios actuales, que son del PAN, ese olor a PRI no solo les molesta, sino que les incomoda.
Tal decisión de despido masivo puede deberse, lo supongo, no lo afirmo, a que odian tanto las triquiñuelas, transas, corruptelas y mafias creadas a través de los años al amparo del PRI, que no desean que nadie se entere de lo que ellos harán en el curso de los próximos tres años, y si trabajaron para una administración priista, mucho menos.
Hasta este momento el PAN ha sido una mala réplica del PRI. Copian tan mal lo que el PRI hizo mal, que hasta mal se ven, y ello, con el tiempo, necesariamente hará reventar el hilo por lo más delicado, que es el conglomerado social.
Lo que tanto se criticó en campañas, se está repitiendo con pasmosa precisión; lo que se dijo que no se haría, se hace de manera por demás burda y lo peor, está generando resentimiento en el sector de la sociedad que creyó en el proyecto, y que ahora los excluye.

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Hasta mañana
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