Uno que tiene que ver con esta forma de vida llamada diabetes mellitus aprende muchas cosas de la vida, sobre todo, a llevarla de la mejor manera posible, para que, los “dulzones”, como dice Pilar Susach, tengamos esa calidad de vida que mucha gente pelea, pero no practica.
Hace veinte años, cuando fuimos diagnosticados con diabetes, pensamos que había que hacer algo por esa gente que, como nosotros, “sufría” este mortal padecimiento.
Encontramos muchas cosas positivas y decidimos compartir lo que aprendimos con nuestros iguales. Encontramos dos grandes apoyos para tal efecto: José Angel Cárdenas del Avellano, quien nos permitió estar al aire durante 15 largos y fructíferos años con el programa “Al Día”, en XEBJ y posteriormente en la “W”, hasta que decidieron suprimirlo, y Octavio González, quien en el canal 10 de Cablevisión local nos permitió estar al aire casi tres años, compartiendo con la comunidad diabética entrevistas, tips y muchas cosas más. Fue el primer programa de televisión dedicado a la diabetes EN EL MUNDO, lo que nos enorgulleció, porque el esfuerzo valió la pena, y porque Octavio confió en nosotros y estuvimos presentes en la barra de programación, hasta que nos dieron las gracias.
En aquel entonces, Maggie Fernández, publicista de la ciudad de México angustiada buscaba voces de apoyo para su recién diagnosticado hijo Emilio, un pequeño que no pasaba de 5 o 7 años de edad. Tuvimos oportunidad de ofrecer y entregar el apoyo que Dios nos permite compartir con nuestros iguales, y Maggie, al fin publicista, consiguió un programa en TVC, con cobertura nacional.
Se dijeron muchas cosas, pero lo que sí nos consta es que Maggie impulsó a Emilio a compartir su forma de vida y enfermedad con los demás, consiguiendo apoyos de patrocinadores y la sociedad en general.
Emilio se convirtió desde muy pequeño en figura de la televisión nacional privada. Su ángel llegó a millones de televidentes durante muchos años.
Perdimos contacto con Maggie y Emilio, a quien conocimos de muy pequeño. Quizá él no nos ubicaba, pero el corazón de quienes trabajamos por la gente con diabetes sabemos de su importancia en el contexto comunicativo comunitario. Emilio hizo una labor importante, hasta llegar a conformar su misión en la televisión de paga con su forma de vida.
Por Emilio conocimos a Pilar Susach, de la página “Diabéticos del mundo” y a gente valiosísima que lucha desinteresadamente por nosotros, los diabéticos, los “dulzones” como dice Pilar, y quienes están cerca de nosotros: nuestras familias.
Este lunes lloramos profunda y amargamente la pérdida de Emilio, quien se ha adelantado en el viaje eterno para no volver a tomar un micrófono y ayudar a sus iguales. Emilio pereció, según nos hemos enterado, en un accidente automovilístico.
Un profundo dolor nos causa la noticia, porque hay poca, muy poca gente que quiere a sus iguales como lo hizo Emilio con la comunidad del mundo de la diabetes.
Lloramos profundamente su pérdida, porque, si bien es cierto que todos estamos llamados a ese viaje, no estábamos preparados para que un muchacho con la calidad de Emilio se nos fuera antes de tiempo.
Cero complicaciones, cero cosas producidas por descontrol glicémico: un accidente le arrancó de nosotros para siempre…
Triste noticia, triste realidad, pero quienes nos hemos quedado en este mundo debemos seguir trabajando por los nuestros, nuestros “dulzones”, nuestros iguales, hasta que el Ser Supremo decida relevarnos.
Descanse en paz, Emilio Fernández, y el abrazo para Maggie, su consternada madre, en momentos tan difíciles como el que vivimos.
Dios nos permita tener más “Emilios” para que ayuden a quien vive con diabetes. Si puede, ayúdenos con una oración por su eterno descanso.
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