Día de muertos; viva tradición pero sin cultura para morir

Cd. Vcitoria, Tamaulipas.-A partir de hoy en que de acuerdo a la tradición se conmemora el festejo de los muertos, que inicia este primero de noviembre recordando a los angelitos y mañana a los fieles Difuntos.

Más allá de la fecha, altares de muertos incluidos, visitas multitudinarias a los panteones a hacer presencia con los que se han ido, días como estos generan sentimientos que en el colectivo apuntan hacia la tristeza, la añoranza, los recuerdos de aquellos que se fueron, de los que se nos adelantaron en un camino sin retorno, dejando tras de sí una estela de dolor y sentimiento de pérdida.

Desde la tanatología, disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, tratando de resolver y enfrentar las situaciones conflictivas que suceden en torno a ella, desde distintos ámbitos del saber; esto tiene explicación.

La maestra Patricia Blizar Zozaya, Presidenta de la Asociación Mexicana de Tanatologia a.c., sustenta que la tanatologia es un alivio para el alma :
“Los seres humanos en colectivo nos podemos preparar para todo, menos para la muerte o las pérdidas, con todo y que estas son parte de la vida misma”

Opina que en estos días en que la gente se enfrenta a sus duelos, recordando a sus seres queridos, sale a relucir que la cultura de la muerte es inexistente, a pesar de que desde que se nace se tiene asegurada:

-Pero nadie nos prepara o se prepara para morir, entonces se asocia con dolor, con tristeza, con pérdida.

Por su parte, el especialista en Tanatología y Terapia de Duelo con Enfoque Gestalt y Humanístico, Raúl Carrillo ejemplifica el sentir colectivo respecto a la muerte.

Hace referencia a “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte” cita el siguiente texto de Montaigne: “Los hombres vienen y van, trotan y danzan, y de la muerte ni una palabra. Todo muy bien. Sin embargo, cuando llega la muerte, a ellos, a sus esposas, a sus hijos, sus amigos, y los sorprende desprevenidos, ¡qué tormentas de pasión no los abruman entonces, qué llantos, qué furor, qué desesperación!”

Asimismo comparte que no hace mucho, escuchó a una mujer decir algo que hoy parafrasea:

“ Ella narraba que estuvo a punto de morir: “ Cuando salí de la sala de terapia intensiva me di cuenta de algo que me dio mucha alegría: estaba respirando”.

Efectivamente, esa persona de quien te hablo mantenía en su cuerpo ese conjunto de movimientos que la han acompañado desde siempre: su respiración.

Respiraba sin dar el verdadero peso específico a algo tan importante, que por lo automático que resulta, tal vez deja de valorarse en su justa dimensión.

Considera, con base en vivencias propias, que cuando alguien experimenta un suceso cercano a su muerte, la vida se torna distinta, diferente.

“Se suele dar valor y relevancia a aspectos que en ocasiones llegamos a considerar que están presentes sencillamente porque tienen qué estar, la pregunta ¿por qué a mí?, no se presenta de manera común ante situaciones agradables de la vida.

No es tan frecuente escuchar a alguien decir: ¿por qué respiro?; ¿por qué tengo salud?; ¿por qué tengo trabajo?; ¿por qué cuento con alguien que me ama y a quién amo? Por citar algunos ejemplos.

Tal vez sea más ordinario escucharla cuando algo doloroso, triste, lamentable, irreparable, quizás devastador, ocurrió en la propia persona o en los seres cercanos a ella.

Opina que lo antes dicho es un reflejo de las personas no se preparan para la muerte:

-Es necesario fomentar una toma de conciencia, por ejemplo nosotros como tanatologos no solo estamos enfocados a preparar para este paso, no solo nos dedicamos a ayudar a la gente a bien morir, sino a bien vivir y esto se logra asumiendo compromiso de vida, la superación de duelos en todos los sentidos, porque hoy en día no solo la muerte es pérdida, sino también un divorcio, el desempleo, el envejecimiento, a una jubilación…y para esto también hay que prepararse.

Cabe mencionar que la Tanatología es una disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, tratando de resolver y enfrentar las situaciones conflictivas que suceden en torno a ella, desde distintos ámbitos del saber, como son la medicina, la psicología, la religión y el derecho fundamentalmente.

Para Blizar Zozaya, en general nunca se está preparado para ver morir a los seres amados:

“Puedes tomar terapia, ir con el tanatólogo, pero la pérdida de un ser querido es un duelo difícil de superar, siempre nos preguntamos porque, nos queda la sensación de vacío, es dolor es inmenso sin embargo conforme pasa el tiempo estas sensaciones tienden a disminuir o transformarse, se llega lograr convivir con la pérdida, a superarla”.

Concluye señalando que sobrellevar un duelo no es nada fácil, aunque todos los seres humanos tienen la capacidad de superar por si mismo esta circunstancia de la vida:
“Se tiene que trabajar el duelo desde el interior , porque se trabajan muchas emociones con la partida de un ser querido, por ejemplo, en duelos no resueltos la rabia se apodera de las personas, igual la tristeza, el riesgo es cuando estas emociones se enquistan y en lugar de desaparecer se refuerzan, aquí es donde entra la tanatlogia, cuando la razón va por un lado y las emociones por otro, cuando estas se imponen es de lamentables consecuencias y hay que recibir ayuda profesional”.

En este tenor en lo que respecta a la conmemoración del Día de muertos vale mencionar que es una fiesta indígena dedicada a los muertos fue proclamada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2003, si bien en 2008 se hizo la inscripción oficial en el listado; para términos prácticos, se festeja el décimo aniversario de su reconocimiento.

De acuerdo con la Unesco, tal como la practican las comunidades indígenas, se celebra el retorno transitorio a la tierra de los familiares y seres queridos fallecidos; las fiestas tienen lugar cada año a finales de octubre y principios de noviembre, y marcan el final del ciclo anual del maíz.

Es un festejo que tiene sus antecedentes prehispánicos y que con el mestizaje adquirió ciertas características, aunque en ambos casos cumple una función social considerable al afirmar el papel del individuo dentro de la sociedad.

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen mesoamericano que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Es una festividad que se celebra en México y en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte” (actualmente relacionada con “la Catrina”, personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.