Vayan estas líneas hasta la legendaria ciudad de Aguascalientes, en el estado del mismo nombre, a donde su destinataria seguramente las recibirá con una sonrisa que llena más de dos corazones.
Para la mayoría de la gente, es el Día del Cartero, ese hombre que, años atrás se caricaturizaba con una enorme bolsa de cuero plena de noticias de toda índole y la mandíbula de un feroz can en la pantorrilla, o al menos, en la bastilla del pantalón.
El cartero, el hombre que se convirtió en el mensajero de muchas noticias referentes a viajes, amigos, familia, notas luctuosas, estados de cuenta y otras más, hoy en día se ha modernizado y, entre otras cosas, ya no anda a pie ni en bicicleta: en muchas ocasiones circula en una modesta motocicleta, aún llevando las noticias que algunos esperamos.
Con la aparición de la Internet y sus variantes el cartero fue quedando un poco obsoleto, pero el día no. Para nosotros sigue siendo un 12 de noviembre, un día especial.
Nació en la ciudad de México y formó parte de una familia que encabezaba ese gran hombre llamado Enrique Ochoa Marquina: delegado agrario en el sureste mexicano, hermano Masón grado 33, ingeniero agrónomo y pilar de sus hermanas y posteriormente de su esposa, su hija y su hijo, quien hoy se restablece de una peligrosa intervención quirúrgica.
Su madre, María de los Angeles también tuvo su protagónico papel en la historia de Iola Dafne: fue madre viuda muy joven por circunstancias de la vida que nata tuvieron que ver con aspectos naturales.
Iola Dafne fue casi la madre de Ayax Iván, su hermano, el pequeño Ayax, hoy, un orgulloso abuelo, padre y tío.
La vida tuvo que ser muy dura para Iola Dafne en varios aspectos, mismos que superó a través de los años; cuatro décadas, las vividas recientemente, han sido vividas al lado de la mejor de las compañías, cuyo nombre, Alejandro, dice mucho para nosotros.
Iola fue padre y madre durante dos décadas prácticamente, en las que nos prodigó amor, cariño, manutención en todos sentidos, dentro de un ambiente más que modesto, en el que faltaron muchas pero muchas cosas… pero nunca el amor que prodiga un ser angelical, un ser tocado por la divinidad de la maternidad, don que Dios puso en una gran mayoría de las mujeres, quizá porque tienen el corazón más cerca del cielo y de las estrellas, y porque saben lo que es el sacrificio, aún de su propia vida, a costa de la felicidad de sus hijos.
De ese milagroso y bendito cuerpo nacieron seis seres humanos: Adán, Maritza (+), Benjamín, Alma, Carlos y la pequeña Iola. Todos, sin lugar a dudas, orgullosos de lo que la madre supo ser y hacer por cada quien, y por el inconmensurable amor que nos prodigó en el momento adecuado, mismo que hemos replicado en nuestros herederos.
Iola Dafne celebra un aniversario más de vida este 12 de noviembre, y sinceramente, tenemos muchas cosas que agradecer al Divino Ser por haber decidido que ella tuviera, en voz de cada uno de los cinco, el calificativo de MADRE, amiga, compañera, cómplice, pero sobre todo, porque hoy en día sigue siendo la base de las oraciones que llegan al cielo para cada uno de nosotros, y porque sus desvelos siguen siendo pretexto para pedir a San Judas Tadeo por cada uno de sus hijos.
Iola Dafne celebra su cumpleaños en Aguascalientes, acompañada de Alejandro, su fiel compañero, si inseparable amigo y pareja; con sus hijas Iola y Alma, con sus nietos Emiliano, Santiago y Ximena, y en el corazón a distancia, con Benjamín, Adán y Carlos David. Más familiares, más nietos, pero el corazón está siempre en ella para cada uno de nosotros.
Vaya pues, la misiva que no llegará por cartero o por “mail” sino por el corazón de quien lo poco que es y ha logrado en la vida se lo debe al amor que prodigó desde aquel 21 de diciembre de 1957, al igual que hiciera con los hermanos y quien ha tenido la fortuna de vivir cerca de ella.
¡Felicidades, Iola, mi amor y cariñoso abrazo hasta tu corazón!