Decían algunas personas hace tiempo que hacía falta a algunos darse “baños de pueblo”, en clara referencia al desconocimiento de lo que acontece en las calles de cada entidad o lugar; la problemática no se ve igual desde una oficina que cuando se vive en carne propia.
Aplica para muchos miembros de las administraciones en sus tres niveles, porque en ocasiones –y lo sabemos- no tienen idea de las necesidades reales de sus gobernados o de quienes viven a diario las carencias o inquietudes.
No es igual, por ejemplo, ir a ver la necesidad que hay en instituciones de salud respecto a la atención cuando se llega y se es atendido que cuando hay que sacar una ficha y esperar, para que, a veces, nos digan que el doctor no llegó y hay que sacar nueva cita.
Tampoco es igual pensar que las escuelas públicas están bien cuando se palpa una necesidad urgente en materia de infraestructura, o cuando se visita una biblioteca con un acervo bibliográfico muy pobre, siendo que tenemos la oportunidad de leer lo que queremos con medios propios.
En vialidad, no es igual que le digan a alguien que se está medianamente bien cuando no se conoce, por ejemplo, el transitar de las calles de Victoria, y un claro ejemplo es la calle Jesús Elías Piña, en Las Adelitas, donde el tiempo y la lluvia han vuelto a dejar su patética constancia de presente, con sendos pozos que afloran en esa ruta que emplean cientos de peseras al día y miles de automovilistas.
Tampoco es igual padecer el semáforo de la calle Coahuila y Norberto Treviño Zapata que, en dirección poniente a oriente dura exactamente CINCO SEGUNDOS en cambiar a luz roja, para tener que esperar más de un minuto a que pasen dos o tres vehículos cuando mucho.
En ese sentido, muchos victorenses saben del compromiso del alcalde Alejandro Etienne Llano, y piensan que pondrá especial atención a nuestras necesidades y demandas, y que, seguramente, realizará algunos recorridos como cualquier victorense más: en un vehículo completamente normal, en condiciones de vialidad y tiempos normales, para darse cuenta de lo que vivimos a diario, cuando vemos, por ejemplo, los congestionamientos que surgen a la salida de las escuelas sin que haya autoridad alguna capaz de poner orden, a las 7, 8, 13 y 14 horas, por citar solamente algunos horarios “pico” que hacen que en muchos de nosotros aflore la neurosis y el mal humor, provocado por esa falta de atención.
Seguros estamos que alguien le ha dicho a nuestro alcalde que Victoria se compone de muchas calles y no únicamente de la avenida Francisco I. Madero o Alberto Carrera Torres, del Paseo Pedro J. Méndez o el Boulevard Praxedis Balboa.
Etienne, estamos ciertos, porque le conocemos, tendrá el tacto para poder atender nuestras necesidades, a cambio de que cada uno de los que tenemos obligaciones tributarias cumplamos en tiempo y forma, sabiendo que lo que hace la autoridad cuesta dinero, y éste viene, en gran parte, de los impuestos como el predial y otros, derechos y algunos cobros de multas por la inobservancia de las leyes que nos amparan y protegen, o al menos, están hechas para eso.
Siempre hará falta dinero para enfrentar todos los retos, lo sabemos y lo saben tanto el alcalde como los miembros del Cabildo victorense, pero el encanto de una buena administración deberá ser el eficientar el gasto para que se pueda hacer más con el dinero que se tiene, poco para nuestras necesidades.
Un clamor general es también el atender la calle 28, donde se ubica la Secundaria General número 4, que tiene verdadera urgencia de una buena “mano de gato” y un ambicioso y agresivo programa de mantenimiento.
Y, si se pudiera y nos dejan pedir, quisiéramos que se ordenara la vialidad en cuanto a semáforos, señalamientos, líneas en las calles –pintura, pues- y, quizá lo medular: un cuerpo de elementos de tránsito competente, a la altura de la capital de Tamaulipas, que bien merece tener autoridades de calidad
Comentarios: [email protected]