Recordar es vivir y, eso, a juicio de algunos, la coloca de nuevo en la mira y al parecer le abre una puerta a unas cuantas calles de Palacio de Gobierno.
Dicen que es la UAT la que le robo su corazoncito, una institución que tiene un no sé qué, porque cautiva, alimenta de energía y es un lugar que le sienta bien.
Y cómo no, si a la contadora tampiqueña le es imposible apartar de la mente aquellos bellos momentos que compartió con muchos en esa institución educativa de Tamaulipas, que la abrigó, que la valoró y desde la cual tuvo la oportunidad de brillar a nivel nacional, porque los lugares de la república mexicana que visitó, fueron muchos.
Ya sea como representante del rector en turno o como mujer conocedora de la vida universitaria de Tamaulipas, ella se cotizó en los eventos que piso y, eso, no se olvida y, tampoco tiene precio.
Por ejemplo en Campeche en el 2007, dónde representó a esa institución en una reunión nacional de universidades del país o, aquí en Ciudad Victoria, donde como Sub- secretaria de Vinculación de la UAT intervino en un encuentro académico de educadoras por la paz que tenía que ver con la UNESCO.
Pero el destino la apartó del ámbito universitario y la llevo a convertirse en una de las figuras de más peso en el gabinete del Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, con quien ha cosechado una amistad que es evidente.
Hoy, figura como Contralora del Estado y es una mujer que ha demostrado que sabe lo que hace, pero algunos cercanos a ella insisten en que en la UAT sigue atrapado su corazón.
Es así como esos indiscretos dejaron escapar el rumor de que la visualizan como Secretaria General de la Universidad Autónoma de Tamaulipas en enero próximo, cuando Enrique Etienne Pérez del Río tome la riendas de la Máxima Casa de Estudios.
Aunque en eso existen muchas dudas, porque se tiende un mar inmenso entre una secretaria general y una secretaria de estado, desde la cual se ha convertido el terror de las dependencias estatales que insisten en el desorden y en el dispendio descarado.
Realmente en la UAT estaría más tranquila y con los suyos, sí, esos que la vieron crecer como funcionaria y que hoy conservan gratos recuerdos de su transitar por esa institución que mucho le regaló.
A ella, si a ella, se le mencionó con insistencia en una terna de la cual surgiría el nuevo rector pero no resultó favorecida, sin embargo la amistad que la une con el nuevo líder de la universidad es añeja, de respeto y eso basta para que se trabaje como debe de ser a favor de una comunidad universitaria que exige y que propone.
Eso es lo que se dice en los corrillos políticos y universitarios de la Contralora, Gilda Cavazos Literas, pero ella no da la más insignificante señal de que pretenda hacer maletas.
Aunque hay quienes incluso afirman que suspira cuando escucha el nombre de la UAT.
Y es que en el corazón, no se manda.