El hecho de que se pretenda hacer de la instancia electoral un solo órgano a nivel federal, y que desaparezcan los institutos estatales consideramos –muy personal- que corresponde a una actitud retrógrada de quien piensa que es lo mejor que puede suceder: centralizar de nueva cuenta las instituciones está más que comprobado que no sirve de mucho en un país donde los tramites burocráticos de instancias federales son punto menos que estar en el purgatorio.
Al menos, en Tamaulipas se ha demostrado que el Instituto Electoral de la entidad –IETAM- es eficiente y garantiza la ciudadanía que el resultado emitido por cada uno de los electores es el que vemos en las actas.
Recordemos que aquí no se han dado esos escándalos que en otras entidades se presentan, y aunque algunos elementos de partidos de oposición al PRI hablan y bravuconean, nada hay que pueda afirmar que ha habido fraude en el conteo de votos.
La confianza de los órganos y de los cientos de ciudadanos que participan como funcionarios de casilla no está en tela de juicio, y los procedimientos del IETAM tampoco: hay representantes de todos los partidos que participan, ciudadanos y de quien tenga interés en constatar la claridad del proceso.
Nos consta que se hacen las cosas claras: tuvimos oportunidad de participar dentro de la estructura hace ya algún tiempo y no vimos nada que pudiera avergonzar a los funcionarios electorales; hoy en día, el instituto que preside Jorge Luis Navarro Cantú ha trabajado de la mano de las fuerzas políticas y ciudadanas, garantizando los resultados y refrendando esa confianza que algunos malos ciudadanos quieren oscurecer con rumores, como siempre, nunca confirmados.
Se habla de muchas cosas en un proceso, se bravuconea, pero nada se comprueba, lo que nos dice que se hacen bien las cosas, y en eso tienen mucho que ver usted que va a votar, los que cuentan en las casillas, los que constatan y registran los votos, y los que participan como candidatos, porque finalmente, son la opción que dan a los tamaulipecos.
Somos un país de trámites y comisiones: no vayan a caer aerolitos del cielo porque o en el Congreso de la Unión o en instancias nacionales se anuncia la conformación de la “Comisión especial para la investigación de aerolitos y similares”, se le otorga presupuesto, se llena de buenos para nada que ni idea tienen del tema, y se le dan trámites larguísimos a las investigaciones correspondientes.
Perdone el lector el ejemplo, pero tenemos comisiones para todo y, curiosamente, de nada han servido por la ineficiencia de sus resultados.
La demagogia está a todo.
¿Y así quieren volver a abrigar a los institutos electorales? Si no pueden con el paquete, que lo dejen, pero que no perjudiquen a las entidades que deben hacerse responsables de su propia votación y elecciones, de los procedimientos, trámites y resultados.
Pediríamos a los interesados en abarcar los procesos de todos los estados que piensen un poco en México y no toquen lo que funciona: que se dediquen mejor a lograr que haya menos descontento social donde lo hay, que haya más y mejor infraestructura y que no se molesten en desaparecer instancias que sí tienen una justificación por su trabajo y forma de hacerlo.
El IETAM está en buenas manos y está bien vigilado por todos los involucrados en que tengamos los gobiernos que decidió la mayoría, en que se hagan bien las cosas, y esto se repite en muchas entidades federativas. Dejen las cosas que funcionan, por favor.
Ojalá no ganen esos retrógradas oficiales que quieren abarcar todos los procesos, y que se acuerden de aquel dicho popular: “el que mucho abarca, poco aprieta”, aplicable literalmente para quienes no saben gobernar ni sacar una decisión familiar… menos una de interés nacional.
El compromiso del IETAM es seguir haciendo las cosas bien, y de nosotros, participar, exigir y vigilar. Así de sencillo.
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