La noticia del Instituto Federal de Acceso a la Información –IFAI- y el Consejo Mexicano de Cirugía General A. C. –CMCG- llama la atención en un momento en el que estamos peleando que exista equidad y no de género, sino de todo tipo, que se mida con el mismo rasero a todos, y que los ordenamientos, señalamientos, aplausos o trompetillas sean igual para todos los que las merecen.
Han logrado los cirujanos que el IFAI no proporcione datos de sus agremiados no certificados, por lo que se abre la posibilidad de que pudiera cualquier persona caer en las garras de un mal médico, y que las prácticas que realizan no sean lo profesionales que debieran. Eso se llama discriminación en cualquier parte del mundo.
Expliquémoslo mejor: por lo delicado de su trabajo, la trascendencia que tiene y muchas cosas más, los médicos están conformados por Consejos que les acreditan como tales, es decir, avalan su capacidad profesional al igual que otros profesionistas como son los contadores, abogados y más. El caso es que hay que cumplir con ciertas reglas y ordenamientos para estar evaluado y acreditado. En caso contrario, no se les proporciona la certificación para ejercer, aunque hay muchos que se “sientan” en estas cosas y de cualquier forma lo hacen.
De ahí que encontremos una serie de charlatanes que dicen que curan y no son más que mercenarios con estetoscopio. ¿Cómo darnos cuenta de esta gente fraudulenta? No habrá manera porque el IFAI ya se coaligó con ellos y han decidido ocultar, esconder o no dar a conocer, que es lo mismo, los resultados de las certificaciones y ocultar los nombres de los malos doctores.
¿Por qué solo a ellos? Entonces, no tiene sentido que existan dependencias encargadas de certificar y tampoco de difundir los resultados de éstas. No parece que fuera justo el que solamente a los cirujanos se les tengan este tipo de consideraciones, porque si se requiere de una certificación tan estricta es por el bien de los pacientes.
Un error o una mala acción de un médico se refleja en los panteones.
Somos de la idea de que todas las profesiones deben ejercerse otorgando la confianza necesaria a todos los ciudadanos: una buena medida era la certificación de los que desean ejercer, para garantizar que tienen los conocimientos mínimos para hacerlo adecuadamente.
En ese sentido, podría resolverse, por una parte, que todos los que cuenten con estudios superiores tengan que certificarse a través de un examen de aptitudes o algo por el estilo, y por la otra, que quien no cumpla con estos requisitos no pueda ejercer, y también, que sepamos quienes son los que no han aprobado el examen que se debería aplicar.
E insistimos: no está bien que se den concesiones a un gremio determinado, sea el que sea. Sucede que nos estamos acostumbrando a ser un país donde hay mexicanos de primera, segunda y tercera clase, con privilegios que no todo mundo tiene. No creemos que sea propio de una nación que se jacta de aplicar una buena justicia social el hecho de que tengamos estas clases sociales y profesionales, porque de todo existe y vemos que no se hace mucho que digamos por igualar las oportunidades y recursos en todos los mexicanos.
Así como hemos criticado el que se quiera cobrar más impuesto a los que más tienen, de la misma manera quisiéramos que se aplique una justicia de equidad en cuando mexicano exista. Que recibamos las mismas oportunidades, de acuerdo a nuestras capacidades reales y no de las otras, que tienen, en forma lamentable, las nóminas llenas de gente que no sabe trabajar ni hacer lo que le encargan.
En el ámbito de los médicos, seamos más exigentes: cuando un individuo ejerce mal esta importante y noble profesión, entierra sus equivocaciones, deja enlutada a una familia, y propicia que haya mas injusticia social.
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