Cd. Victoria, Tamaulipas.-Hoy es emblemático para las mujeres, siendo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer fecha que sirve de referente en el mundo entero para llevar a la mesa la epidemia generalizada que tan solo en el reporte que da la Procuraduría de Justicia en Tamaulipas ha sido motivo de mil 427 denuncias penales por las agresiones fisicas y económicas sufridas de manos principalmente de los esposos o parejas de las víctimas, en los últimos años la violencia familiar se ubica en los 10 principales que se cometen en la entidad al igual que el abandono de obligaciones alimenticias
El rostro de la violencia
Cuando Martín Zapata le rompió los dientes a Ana María Torres, su mujer, ella tomó conciencia de que estaba en peligro de muerte, y retando el peligro se armó de valor para denunciarlo penalmente, hecho que el siempre pensó que era una “broma” una manera de “echarle miedo”, o bien la forma más efectiva para presionarlo a que dejara la casa familiar, con todo y sus dos hijos, quienes en más de una ocasión alcanzaron los golpes con que su padre, dejaba medio muerta a su madre.
Mónca Flores Martínez ha vivido en pesadilla los últimos tres años, siendo su patrón el protagonista ya que después de haber sostenido una relación con el la hace trabajar en su casa, atendiendo a su esposa e hijos, sin pagarle y por si fuera poco la golpea cada y que ella se atreve a cuestionarle su situación:
“Lo peor que me ha hecho es que cuando se entero que estaba embarazada me golpeo hasta provocarme un aborto, a mis hijos los amenaza ya que como vivo en una casa que el me prestó cada y que se le da la gana, aunque ya no hay nada entre nosotros, va y me grita, me maltrata pero como no tengo recursos ni familia aqui, me aguanto, pero estoy desesperada”.
Testimonios van….testimonios vienen como parte de una realidad que en cotidiano lacera la vida de las mujeres….
“La violencia contra las mujeres es el pan nuestro de cada día, y lo más terrible que se sigue padeciendo en silencio, quedándose entre las cuatro paredes, ya que a pesar del avance que se tiene en la cultura de la denuncia, falta mucho por hacer, conciencias que mover, lograr que efectivamente las mujeres entiendan que como dice el comercial, la violencia no es normal y debe atajarse fomentando el respeto y el amor de las mujeres por ellas mismas.”
Sostiene lo anterior la maestra en sicología Gabriela Solís Segovia , académica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas quien a atendido a víctimas de este delito en la Procuraduria de la Defensa del Menor y la Familia en la localidad:
“El gran problema de la violencia de género es que por ser tan cotidiana llega a verse normal, entonces se pasa del grito al empujón y después a los golpes, hay un poema que ilustra la cadena de la violencia –hoy recibió flores- en donde ilustra lo letal que puede llegar a ser no identificar el problema a tiempo, ya que de los golpes pasan a las golpizas y aquí es donde muchísimas mujeres han perdido la vida, otras quedan discapacitadas o lastimadas en su autoestima de por vida”.
Para la estudiosa del tema lo más lamentable es que los agresores ya no son delincuentes que llegan a agredir a la víctimas en la calle o por casualidad sino que son los padres, los maridos, incluso los hermanos en donde el machismo se impone y es de lamentables consecuencias, además la problemática tiene como escenario el propio hogar de la víctima.
Con varios años de experiencia en los organismos gubernamentales de atención a mujeres víctimas de la violencia, comparte que la violencia contra las mujeres es un fenómeno muy complejo, en donde la constante es el abuso del poder, cuyo ejercicio llega a ser letal:
” Es increíble que en estos tiempos que nos ha tocado vivir hay hombres que siguen viendo a las mujeres como su propiedad y en este sentido ejercen sobre ellas todos los derechos: Como eres de mi propiedad, te puedo golpear, violar, hacerte dependiente, humillarte y hacerte sentir la más vil de las mujeres, lo que trae como consecuencia una bajo auto estima en aquellas que tienen este tipo de relación”.
Advierte que en este contexto las consecuencias suelen ser terribles:
“El dicho de que el valiente vive hasta que el cobarde quiere, toma vigencia, ya que cuando a una mujer maltratada se le cae el antifaz, Dios guarde la hora, porque el victimario que ha acabado con su vida misma, llega a convertirse en el objeto de su venganza y llegan hasta matarlo”.
Comparte la especialista en la justicia para las mujeres:
-Cuando estaba en el DIF -Victoria, me llega una pareja joven, la esposa le había encajado un picahielo a su marido, desesperada por una cadena de golpes y malos tratos, todavía me acuerdo del relato, ella me decía que cada y que su marido llegaba y no encontraba la cena o esta no le gustaba, la agarraba de los cabellos y la aventaba al piso, ahí la pateaba hasta que se cansaba, llego un momento que la desesperación la hizo que en una de esas peleas ella le encajara el arma en el estomago y el tipo no lo podía creer, delante de mi le advirtió que si le volvía a tocar un pelo lo mataba”.
La Asociación Civil “Vive Mujer! Que preside la Licenciada Nayma Karina Balquiarena Pérez afirma que los indicadores oficiales dibujan un dramático panorama para Tamaulipas; pues de nueve de cada diez personas han tenido noviazgos violentos, seis de cada diez viven con violencia con su actual pareja, 9 de cada 100 mujeres padecen violencia física, 8 de cada 100 viven violencia sexual, 38 y 29 de cada 100 experimentan violencia emocional o económica, respectivamente; 90% de las víctimas son mujeres y el 30% de ellas prefieren guardar silencio sobre su maltrato; esto de acuerdo a encuestas realizadas por el Consejo Estatal de Población.
Por su parte, la ex- Presidenta de la Comisión de Equidad y Género en el ayuntamiento, Guadalupe Perea Almanza afirma que no hay peor agravio para las mujeres que padecer la violencia en cualquiera de sus manifestaciones:
-Cuando uno ve cada caso en particular, hay un común denominador, todas las mujeres que padecen violencia tienen secuelas, físicas y emocionales que reduce no solo su estabilidad mental, sino que inhibe su desarrollo en todos los sentidos, llegando al grado de que muchas de ellas llegan al punto de creer que su historia de maltrato es porque así les toco, es su suerte, su destino e incluso piensan que no tienen ninguna salida y tienen que soportar las vejaciones que incluso les llega a costar la vida.
Ante este panorama menciona que se debe masificar el mensaje de la defensa de los derechos de las mujeres, así como las alternativas existentes para la resolución de este tipo de conflictos:
-Para todo hay una solución y es necesario que las mujeres en general estén conscientes de ello, como profesionista mi opinión es que aquellas que viven situaciones de este tipo, no las guarden ni se queden en silencio, que compartan lo que les sucede con sus familiares, con sus amigas, que acudan a las instituciones, a las asociaciones civiles para conocer las posibilidades que tienen de enfrentar lo que están viviendo, pues quedarse callada y aguantar puede costarles hasta la vida.
Agregá:
“No hay que esperar a perder la vida, hay que estar alertas a lo que está sucediendo en nuestro entorno, pues la violencia que se aguanta puede ser mortal y aquí cada una de nosotras se puede decir que tiene su vida en sus propias manos, hay que denunciar”.
La conmemoración
El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer tiene el antecedente de la fecha del 25 de noviembre para conmemorar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961)
En estadísticas internacionales se destaca:
Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida
Entre 500.000 y 2 millones de personas se calcula que son victimas cada año de trata, lo que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre, Las mujeres y las niñas representan alrededor del 80% de esas víctimas.
Se calcula que más de 130 millones de mujeres y niñas que viven hoy en día han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina, sobre todo en Äfrica y en algunos países de Oriente Medio.
El coste de la violencia doméstica en los Estados Unidos supera los 5.800 millones de dólares anuales, de los que 4.100 millones corresponden a servicios médicos y sanitarios. A la vez, las pérdidas de productividad suponen cerca de 1.800 millones de dólares.