Las acciones tendientes a encontrar la cura de la diabetes mellitus están ahí, en la mesa de la ciencia. Millones de personas en el mundo esperamos la buena nueva que anhelamos, llegue pronto: la cura de una enfermedad devastadora y mortal.
Un grupo de médicos de la Argentina han logrado por vez primera que las células del páncreas vuelvan a producir insulina, lo que constituye un avance clave para un tratamiento a futuro. Recordemos que la diabetes se presenta cuando los islotes de Langerhans no producen insulina y ésta, por consecuencia, no cumple su función en el organismo.
A partir de células madre que provienen de la grasa, los investigadores de la Universidad Maimónides, de Buenos Aires, han logrado crear grupos importantes de células del páncreas, que precisamente se conocen como islotes de Langerhans, y han logrado reconstruir su producción produciendo la hormona llamada insulina, así como el glucagón, que es la hormona complementaria: una ayuda a que suba y otra a que baje el nivel de glucosa en la sangre.
Este descubrimiento y desarrollo se ha llevado en el Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapias Celulares de la bonaerense Universidad de Maimónides.
Recordamos con esta noticia a la doctora Claudia Angélica Soto Peredo, orgullosamente mexicana, quien llevó a cabo una investigación que le ha valido premios importantes: a partir de la silimarina, que es una sustancia que produce el llamado Cardo Mariano, logró curar animales de laboratorio: los ratones experimentaban diabetes y fueron curados, es decir, se reconstruyó su función en el páncreas, y volvieron a tener una “vida normal”.
Desgraciadamente, en aquel entonces la investigadora mexicana puso su descubrimiento en manos de personas con poca moral y ética médica y todo se fue al traste. Sabemos que la cura de la diabetes significa que la industria farmacéutica deje de ganar miles de millones de pesos anualmente, lo que se traduce en una frase: “somos los diabéticos el mejor negocio para ellos”.
Se hacen pruebas conocidas como Péptido C, para conocer cual es la capacidad de funcionamiento del páncreas, y a partir de ellas se establecen los avances. Con las ratas funcionaron, pero no ser atrevieron a hacerlo en seres humanos, por el temor a las amenazas de aquellos años.
Hoy, los investigadores argentinos vuelven a poner el tema en la agenda científica cotidiana: han logrado a partir de estas células madre que el páncreas vuelva a funcionar como cuando estaba sano, lo que constituye una esperanza para millones, como dijimos al principio.
¿Qué detiene éstas investigaciones? Dicen algunos mal pensados que los de la industria farmacéutica no quieren que se llegue ese día, porque ven en cada uno de nosotros una mina, un negocio, y no un paciente más.
La doctora Soto Peredo supo encontrar una sustancia natural, utilizada hace miles de años para curar males hepáticos, por su capacidad de reconstruir tejidos y volverlos a dejar como nuevos. Un médico que tiene todo menos humanismo, hizo o quiso hacer el negocio de su vida. Todo acabó seguramente ahí, porque no supimos más de ellos.
Hoy, nuevamente tenemos el tema aquí, hoy vemos que hay esperanzas de la cura a la enfermedad considerada como el asesino silencioso.
Gustavo Moviglia, director del Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapias Celulares argentino, de la Universidad de Maimónides esa optimista y nosotros también, porque hemos visto muchas cosas durante 20 años con la enfermedad a cuestas. Hemos visto que muchos de estos científicos se esmeran en que haya realmente una cura a tan devastadora enfermedad.
Estamos optimistas con el probable resultado, y nos gustaría que se probara en seres humanos para datar su nacimiento, para garantizar salud a millones que morimos lenta e irremediablemente, ante el deterioro que significa vivir con diabetes.
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